Investigadores estudian rutas de aguas subterráneas en la Península de Yucatán

- El Proyecto MAYAS cuenta con la colaboración de la Conanp, el INAH, instituciones internacionales y el apoyo de la Rolex Perpetual Planet Initiative.
- Se estudia la hipótesis de que las corrientes marinas del Canal de Yucatán son la fuerza impulsora del agua subterránea regional.
- El estudio abarca seis grandes estructuras geológicas y prevé expandirse hacia el sur de México, Belice y Guatemala.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y un equipo de científicos internacionales desarrollan el Proyecto MAYAS en la Península de Yucatán para estudiar las principales rutas subterráneas de su vasto acuífero. Encabezado por el explorador Robbie Schmittner, este proyecto plantea una nueva interpretación científica sobre el origen y la función de los sistemas de cuevas inundadas de la región. El estudio busca comprobar si los conductos conocidos corresponden a manifestaciones secundarias de un sistema hidráulico a mayor escala que permanece inexplorado.
La Península de Yucatán alberga a Ox Bel Ha y Sac Actun, los dos sistemas de cuevas inundadas y ríos subterráneos más extensos del planeta. En conjunto, los especialistas han cartografiado aproximadamente 2,000 kilómetros de pasajes subacuáticos en la zona. La hipótesis central sostiene que grandes secciones de estos dos pasajes forman parte de una red hídrica principal aún no cartografiada.
El modelo científico de MAYAS analiza seis estructuras geológicas fundamentales para la circulación del agua subterránea: el Anillo de Cenotes, la Sierrita de Ticul, Río Hondo, Holbox, Akumal y el Arco de La Libertad. Los investigadores evalúan las conexiones entre estas formaciones para determinar su impacto hídrico a escala regional.
La hipótesis plantea que las corrientes marinas intensas en el Canal de Yucatán, entre el mar Caribe y el golfo de México, generan las condiciones de presión y corriente necesarias para impulsar el movimiento del agua bajo la península. Esta premisa se encuentra en proceso de evaluación mediante mediciones directas en campo.
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Para llevar a cabo las investigaciones, los equipos utilizan drones dotados de herramientas geofísicas que identifican zonas de fractura ocultas, rutas de circulación hídrica y posibles cuevas desde el aire. En la superficie, el personal rastrea los indicios identificados para ubicar cenotes y accesos naturales al acuífero.
Bajo tierra, espeleólogos subacuáticos exploran los conductos inundados para cartografiar los trayectos. Durante las inmersiones, el equipo mide caudales, presión y calidad del agua, al tiempo que recolecta muestras biológicas para analizar bacterias, algas y material genético (ADN).
El proyecto destaca que actividades económicas como el turismo, la agricultura y la pesca dependen de la salud de estos ecosistemas hídricos. Dado que los contaminantes vertidos pueden viajar grandes distancias en el agua subterránea, los hallazgos servirán para identificar zonas de alta vulnerabilidad y diseñar estrategias de protección ambiental.
Las exploraciones del Proyecto MAYAS abren líneas de investigación que trascienden los objetivos hidrológicos originales. Su alcance geográfico abarca zonas fuera de la península, como el estado de Veracruz y el sur de México, con planes de extensión a largo plazo hacia Belice y Guatemala.
Los resultados de las investigaciones se difundirán a través de publicaciones científicas, alianzas con autoridades ambientales y programas educativos para escuelas, universidades y la sociedad en general. El Proyecto MAYAS recibe el respaldo de la Rolex Perpetual Planet Initiative, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Conanp y el Consulado Honorario de Alemania en México.

