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Entra en vigor el Tratado Global de los Océanos

Entra en vigor el Tratado Global de los Océanos
Entra en vigor el Tratado Global de los Océanos
  • Hito legal: El acuerdo internacional alcanza validez jurídica este 17 de enero de 2026 tras obtener las 60 ratificaciones necesarias.
  • Meta 30×30: El tratado es la herramienta principal para proteger el 30% de los océanos hacia el año 2030.
  • Acción en México: Greenpeace México presenta un mural itinerante en la capital para exigir la implementación inmediata de áreas protegidas en alta mar.

La comunidad internacional y organizaciones civiles conmemoran la entrada en vigor del Tratado Global de los Océanos, un marco legal vinculante que faculta a las naciones para crear santuarios marinos en aguas internacionales con el fin de proteger la biodiversidad y mitigar la crisis climática. Este hecho ocurre luego de que el documento alcanzara su ratificación número 60 en septiembre de 2025, obligando legalmente a los Estados firmantes, incluido México, a implementar mecanismos de conservación en zonas que anteriormente carecían de una jurisdicción de protección ambiental efectiva.

El inicio de la vigencia de este instrumento jurídico representa la culminación de dos décadas de gestiones diplomáticas coordinadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y diversos sectores de la sociedad civil. A partir de esta fecha, se establece una base normativa para regular actividades humanas en la alta mar, una vasta región que comprende áreas fuera de las jurisdicciones nacionales y que hasta ahora presentaba menos del 1% de su extensión bajo esquemas de protección total.

En la Ciudad de México, la organización Greenpeace México marcó este hito con la presentación del “Mural itinerante: Revolución Azul por el Tratado Global de los Océanos”. Esta obra artística, realizada con la colaboración de voluntarios, ciudadanos y organizaciones como Arrecife Escolar, funciona como un recordatorio visual de los compromisos adquiridos por el Estado mexicano ante la comunidad internacional en materia de preservación de ecosistemas marinos vulnerables.

La implementación del tratado es considerada esencial para alcanzar la meta global denominada “30×30”, la cual busca asegurar la protección del 30% de la superficie oceánica del planeta para el año 2030. Según expertos en biología marina y derecho internacional ambiental, la creación de estos santuarios es una medida necesaria para detener el colapso de la biodiversidad, garantizar la seguridad alimentaria de miles de millones de personas y fortalecer la resiliencia de los océanos frente al calentamiento global.

Viridiana Lázaro, especialista en temas oceánicos de Greenpeace México, señaló que este tratado es el avance legislativo ambiental más relevante desde el Acuerdo de París. Destacó que el éxito del acuerdo depende de la celeridad con la que los gobiernos nacionales, incluyendo el de México, establezcan las primeras redes de áreas marinas protegidas. Asimismo, enfatizó que estas zonas deben servir como defensa contra la pesca industrial desmedida, la contaminación por plásticos y la minería submarina.

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El gobierno de México, además de haber ratificado el tratado, mantiene actualmente una postura de apoyo a la moratoria sobre la minería en aguas profundas. Organizaciones ambientales instan a mantener esta posición para evitar que la explotación industrial en el lecho marino comprometa los avances logrados con el nuevo marco legal. La preocupación reside en que las actividades extractivas podrían causar daños irreversibles en ecosistemas que aún no han sido plenamente estudiados.

A nivel global, la entrada en vigor ha sido celebrada simultáneamente en 13 países de cinco continentes. Diversos colectivos de pueblos indígenas, comunidades locales y artistas han realizado intervenciones que van desde proyecciones y esculturas hasta obras en movimiento. Estas manifestaciones buscan sensibilizar a la opinión pública sobre la interconectividad de los océanos y la responsabilidad compartida de las naciones en su gestión sostenible.

Lukas Meus, representante de la campaña oceánica de Greenpeace Internacional, advirtió que el tiempo para cumplir los objetivos de conservación es limitado. Con solo cuatro años restantes para alcanzar la meta de 2030, la organización subraya que los gobiernos deben proceder a proteger extensiones oceánicas equivalentes a continentes enteros. Este esfuerzo requiere un nivel de cooperación multilateral sin precedentes en la historia de la conservación ambiental moderna.

El Tratado Global de los Océanos establece mecanismos para la evaluación de impacto ambiental en alta mar y la distribución equitativa de los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos. Estos elementos buscan corregir desigualdades históricas entre países desarrollados y naciones en desarrollo, promoviendo una gobernanza oceánica basada en la justicia ambiental y la evidencia científica disponible.

Finalmente, la entrada en vigor de este instrumento jurídico impone un calendario de trabajo estricto para las naciones integrantes. La creación de la primera generación de santuarios marinos bajo este tratado definirá la capacidad del multilateralismo para responder a las amenazas que enfrenta el ecosistema más grande del planeta. La vigilancia ciudadana y el cumplimiento de los plazos establecidos por el derecho internacional serán determinantes para asegurar la viabilidad de los océanos hacia las próximas décadas.

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