Impulsa TÜV Rheinland trazabilidad de materiales reciclados en la industria electrónica

- La organización introduce un proceso de verificación de ciclo cerrado para combatir el aumento de residuos electrónicos.
- El programa se alinea con las normas internacionales ISO 14021, EN 15343 e ISO 22095 para garantizar transparencia total.
La empresa global de inspección y certificación TÜV Rheinland implementó un nuevo sistema de verificación de materiales reciclados de “ciclo cerrado” (closed-loop) para la industria electrónica, con el objetivo de responder a las crecientes regulaciones internacionales y al incremento masivo de desechos tecnológicos.
Mediante la aplicación de auditorías basadas en las normativas ISO y EN, la organización busca garantizar que los insumos recuperados desde la recolección de residuos hasta su reintegración en nuevos productos sean rastreables y mantengan estándares de calidad industrial. Esta iniciativa surge en un momento donde los gobiernos globales endurecen las exigencias de recuperación de residuos para mitigar el impacto ambiental derivado del consumo acelerado de dispositivos electrónicos.
La gestión de los residuos electrónicos, conocidos técnicamente como e-waste, representa uno de los desafíos más críticos para la sostenibilidad moderna. La rapidez con la que los consumidores reemplazan teléfonos inteligentes, computadoras y otros dispositivos genera volúmenes de desperdicio que superan las capacidades de procesamiento tradicionales. Ante este escenario, la trazabilidad se convierte en la herramienta fundamental para asegurar que los materiales no terminen en vertederos, sino que regresen a la cadena productiva.
El esquema de verificación diseñado por TÜV Rheinland se apoya en tres pilares normativos internacionales: la ISO 14021, que regula las autodeclaraciones ambientales; la EN 15343, enfocada en la trazabilidad y evaluación de la conformidad del reciclado de plásticos; y la ISO 22095, que establece el marco para la cadena de custodia. Al integrar estos estándares, el proceso ofrece a los fabricantes de equipo original (OEM) la seguridad de que los componentes que adquieren contienen efectivamente el porcentaje de material reciclado declarado.
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Ryan Hsiang, Vicepresidente General de Seguros de Negocios y Personas en TÜV Rheinland Taiwán, señaló que el reciclaje de ciclo cerrado no solo incrementa la eficiencia en el uso de los recursos naturales, sino que también acelera el desarrollo de nuevas tecnologías de procesamiento. Según el directivo, esta precisión en las etapas iniciales de la cadena de suministro es un habilitador vital para la transición del sector hacia modelos de economía circular.
La operatividad de este sistema se demostró recientemente a través de un proyecto piloto que involucró a diversos socios especializados en diferentes flujos de materiales. El proceso comienza con el desmantelamiento de dispositivos electrónicos, una tarea ejecutada en este caso por la firma australiana SPC E-Cycle. Una vez separados los componentes, los materiales siguen rutas de procesamiento específicas dependiendo de su naturaleza química y física.
En el ámbito de los polímeros, la empresa GuangDong TPIPLASTIC Co., Ltd. se encargó de la gestión de plásticos. El flujo de trabajo incluyó el desmantelamiento, la clasificación por tipo de resina, la trituración, el lavado y la re-granulación. El resultado final fue la producción de plásticos reciclados de alta calidad, listos para ser inyectados nuevamente en carcasas o soportes de nuevos equipos electrónicos.
Por otro lado, la recuperación de metales, específicamente el cobre, representó uno de los hitos técnicos del proyecto. Las tarjetas de circuito impreso (PCB) fueron procesadas por Mint Innovation, utilizando una tecnología de bajo impacto ambiental que permite obtener cobre de ciclo cerrado exclusivo para la marca. Posteriormente, Ningbo Jintian Copper (Group) Co., Ltd. refinó este material para transformarlo en tiras de cobre que regresan a la producción de componentes de alta precisión.
Las auditorías realizadas por los expertos de TÜV Rheinland confirmaron que materiales como el acrilonitrilo butadieno estireno (ABS), el polimetilmetacrilato (PMMA), el caucho y el cobre cumplieron con las métricas de trazabilidad y calidad exigidas. La verificación por parte de un tercero independiente elimina el riesgo de “greenwashing” y proporciona certidumbre jurídica y comercial a las empresas que buscan cumplir con metas de responsabilidad social corporativa.
Este avance en la verificación de suministros permite a la industria electrónica reducir su huella de carbono al disminuir la necesidad de extracción de materias primas vírgenes. La minería de metales y la producción de plásticos nuevos son actividades intensivas en energía y emisiones; por ello, la reutilización de materiales ya existentes en la economía es una estrategia clave para alcanzar la neutralidad climática en los próximos decenios.
La expansión de este modelo de gestión de suministros depende de la colaboración entre recicladores, transformadores y fabricantes. TÜV Rheinland busca escalar este enfoque mediante la asociación con más actores de la industria global. Al estandarizar los procesos de auditoría, se facilita la adopción masiva de insumos reciclados, lo que a su vez genera economías de escala que hacen que el material recuperado sea competitivo frente al material virgen.
Finalmente, la consolidación de estos sistemas de verificación fortalece la infraestructura de la economía circular a nivel mundial. Al asegurar que cada gramo de material recuperado sea rastreado desde su origen, las empresas no solo cumplen con las normativas vigentes, sino que también responden a la demanda de consumidores cada vez más conscientes de la procedencia de los productos que adquieren.

