Demanda ACK for Whales a EE. UU. por violaciones legales del proyecto eólico marino

- La organización ACK for Whales alega que la aprobación de Vineyard Wind 1 ignora riesgos a la seguridad nacional y la aviación civil.
- Pescadores locales denuncian la destrucción de sus medios de vida y el desplazamiento de especies marinas en la zona de Nantucket.
La organización ambientalista sin fines de lucro ACK for Whales, en conjunto con empresarios locales, demandó al Gobierno Federal de los Estados Unidos ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, por presuntas violaciones a la Ley de Tierras de la Plataforma Continental Exterior (OCSLA) y la Ley de Procedimientos Administrativos (APA) al autorizar la construcción y operación del proyecto eólico Vineyard Wind 1 frente a las costas de Nantucket, Massachusetts.
Los demandantes sostienen que el Departamento del Interior y la Oficina de Gestión de Energía Oceánica (BOEM) omitieron deliberadamente los efectos disruptivos que las turbinas de viento generan sobre la aviación civil y los sistemas de defensa nacional, comprometiendo la seguridad pública y el equilibrio del ecosistema marino en la región.
ACK for Whales y el conflicto legal
El núcleo de la demanda se centra en la aprobación de los Registros de Decisión y el Plan de Construcción y Operaciones necesarios para la ejecución de Vineyard Wind 1. Según el equipo legal de los demandantes, encabezado por Thomas Stavola Jr., las autoridades federales ignoraron evidencias desarrolladas por el propio Departamento de Energía (DOE) que datan desde el año 2011. Estas investigaciones indican que las dimensiones y la composición de las turbinas eólicas interfieren significativamente con los sistemas de radar.
La interferencia electromagnética es una preocupación crítica. Un informe de las Academias Nacionales de 2022 confirmó que la reflectividad de las turbinas impacta la precisión de los radares. Asimismo, un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) proyectado hacia 2025 y estudios previos de la BOEM en 2020 reconocen que la presencia de instalaciones de energía eólica dificulta la detección de objetivos, lo cual podría derivar en fallas en la vigilancia del espacio aéreo y en la respuesta ante emergencias de defensa nacional.
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Impacto en la biodiversidad y la economía local
Más allá de los riesgos tecnológicos y de seguridad, la demanda destaca una preocupación profunda por la fauna silvestre, particularmente las ballenas en peligro de extinción y otras especies marinas.
La construcción y operación de estas estructuras, que según los planes actuales llegarán a ser 2,400 turbinas en un área superior a la extensión del estado de Rhode Island, alteran el hábitat natural de especies migratorias y residentes.
Para los trabajadores del mar, el impacto ya es una realidad tangible. Danny Pronk, un langostero con décadas de trayectoria en las aguas de Nantucket, afirma que las torres de las turbinas lo han desplazado de sus zonas tradicionales de pesca, mermando su capacidad operativa. Por su parte, William Vanderhoop, miembro de la tribu Wampanoag de Gay Head Aquinnah y operador de barcos de observación de ballenas, califica el proyecto como un perjuicio para los negocios locales en favor de corporaciones extranjeras, señalando que la transición energética no debe ocurrir a costa del sustento de las comunidades costeras.
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La postura de la sociedad civil
Vallorie Oliver, presidenta de ACK for Whales, señala que la administración federal ha priorizado metas políticas de corto plazo por encima del rigor legal y la seguridad técnica. Según la organización, la prisa por cumplir con objetivos de energía renovable llevó a las autoridades a “recortar caminos” legales, ignorando las advertencias de agencias hermanas y la carga económica que representará el aumento en los costos de electricidad para los consumidores finales.
La demanda solicita que las aprobaciones otorgadas a Vineyard Wind sean invalidadas de inmediato. El argumento principal es que la BOEM continúa violando la ley al permitir la operación del proyecto sin haber resuelto primero los problemas de mitigación de interferencia en radares y sin haber reevaluado el impacto ambiental de manera integral, tal como se le había instruido previamente.
Perspectiva ambiental y energética
El proyecto Vineyard Wind 1 es visto por la administración actual como una pieza clave en la estrategia de descarbonización de la red eléctrica nacional. Sin embargo, el caso de Nantucket pone de relieve la tensión existente entre la expansión de infraestructuras de energía limpia y la protección de los ecosistemas locales y la soberanía de los recursos marinos.
La magnitud del proyecto es vasta. Cada una de las turbinas proyectadas supera en altura al edificio John Hancock de Boston, y la red de cables de alta tensión que las conectará se extenderá por miles de millas bajo el lecho marino. Esta infraestructura masiva plantea desafíos sin precedentes para la gestión de residuos industriales al final de su vida útil y para la preservación de los paisajes históricos y culturales de la isla.
En conclusión, el litigio iniciado por ACK for Whales busca sentar un precedente sobre la necesidad de que la transición hacia energías renovables cumpla estrictamente con las leyes federales de protección ambiental y seguridad nacional. El tribunal deberá determinar si la urgencia climática justifica la omisión de riesgos técnicos documentados o si, por el contrario, el desarrollo sostenible exige un escrutinio legal que no deje de lado a la fauna silvestre ni a las economías locales.

