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Fracasan planes de implementación climática en COP30: Greenpeace 

Fracasan planes de implementación climática en COP30: Greenpeace 1 FOTO © UN Climate Change – Kiara Worth
  • Ausencia de hojas de ruta para el fin de la quema de combustibles fósiles y la destrucción de bosques.
  • México incorpora por primera vez el desplazamiento climático como eje prioritario en sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs).

La trigésima Conferencia de las Partes (COP30) finalizó en Belém, Brasil, el 22 de noviembre de 2025, con la adopción formal de resultados que carecen de hojas de ruta accionables para abordar la crisis climática, particularmente en los rubros de mitigación, deforestación y financiación. La cumbre, que se celebró por primera vez en la selva amazónica, concluyó sin un plan de acción concreto para detener la destrucción de los bosques para 2030 ni un Plan de Respuesta Global diseñado para cerrar la brecha de 1.5 °C. 

Las divisiones geopolíticas y la falta de ambición de algunos bloques de países, sumada a la influencia de intereses asociados a los combustibles fósiles, configuraron un escenario donde no se materializó la acción urgente demandada por la población y la comunidad científica. El proceso de clausura se caracterizó por una objeción de Colombia y otros países latinoamericanos sobre la falta de progreso en la mitigación, lo que obligó a suspender temporalmente la sesión plenaria.

Incorpora México desplazamiento climático como eje prioritario en sus NDCs

En el marco de los resultados generales que generaron una sensación de frustración en diversos sectores de la sociedad civil, México dio a conocer un avance en su política climática interna. Viridiana Lázaro, campañista de Greenpeace México, señaló que la falta de ambición mostrada por algunos países en la COP30 ha dejado un sentimiento de frustración en los resultados. 

En el contexto nacional, la delegación mexicana incluyó por primera vez el desplazamiento climático como un eje prioritario dentro de sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs). Este reconocimiento se presenta como un avance significativo frente a una realidad que ya afecta a miles de personas en el territorio. El desafío que ahora se vislumbra para el país consiste en la traducción de este compromiso en políticas públicas claras y efectivas, orientadas a fortalecer la adaptación climática y proteger a las comunidades que enfrentan los impactos más duros del cambio climático.

Ausencia de hojas de ruta frena la acción climática urgente

El resultado de la cumbre en el Amazonas se caracterizó por la ausencia de planes de implementación reales para rubros calificados como urgentes, incluyendo la financiación justa. Esto se interpreta por expertos como una pérdida de oportunidad para generar acciones climáticas urgentes. Temas como la imposición de impuestos a las industrias contaminantes y a los multimillonarios tampoco lograron obtener representatividad ni un avance tangible en las discusiones y acuerdos finales.

La expectativa generada al inicio de la COP30, especialmente la propuesta por el presidente Lula de Brasil, no se materializó en hojas de ruta concretas para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles y la detención de la deforestación. Carolina Pasquali, directora ejecutiva de Greenpeace Brasil, afirmó que, aunque el presidente brasileño estableció un estándar elevado, el panorama multilateral dividido fue incapaz de superarlo. 

Esto ubicó a la Conferencia en una encrucijada, entre un camino financiado hacia el límite de 1.5 °C o una trayectoria hacia la catástrofe climática, sugiriendo que, si bien muchos gobiernos se manifestaron dispuestos a actuar, una minoría influyente no lo hizo.

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Evasión de acuerdos en combustibles fósiles y protección forestal

La COP30 no consiguió cumplir las ambiciones establecidas en materia de combustibles fósiles, finanzas y protección de bosques. No se acordó una vía formal para eliminar los combustibles fósiles y no se presentó un plan concreto para la protección forestal global. Jasper Inventor, subdirector de programas de Greenpeace Internacional, sostuvo que la cumbre comenzó con gran ambición, pero culminó con una decepción sustancial. El experto indicó que el encuentro era el momento de transitar de las negociaciones a la implementación, y esa oportunidad se perdió. Según el análisis de la organización, el resultado no estuvo a la altura de la urgencia requerida por la crisis.

An Lambrechts, experta en políticas de biodiversidad de Greenpeace Internacional, añadió que los bosques representan un punto de intersección entre el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, y que el cumplimiento de la solución de 1.5 °C depende directamente de su protección efectiva. Belém requería un plan de acción claro para poner fin a la destrucción forestal para 2030, con el objetivo de dar cumplimiento a la decisión sobre el Balance Global (GST). A pesar del apoyo de numerosas partes para tal plan, la Conferencia solo generó compromisos de naturaleza voluntaria. Este resultado es percibido como una invitación para que industrias como la agricultura industrial continúen obteniendo ganancias a costa de la destrucción forestal.

El riesgo del límite de 1.5 °C y la inacción

El subdirector de programas de Greenpeace Internacional también destacó que el límite de 1.5 °C se encuentra en peligro, hasta el punto de casi desaparecer de las discusiones centrales de la Conferencia. Esta situación pone de manifiesto, según su perspectiva, una hipocresía en la inacción que se reitera de una COP a otra.

Tracy Carty, experta en política climática de Greenpeace Internacional, indicó que en un momento donde el mundo requiere medidas urgentes y audaces en materia de emisiones, el resultado de la COP30 genera la sensación de nadar contra corriente. Las negociaciones se vieron frustradas por la financiación climática inadecuada, el débil liderazgo de los países del G20 —particularmente los desarrollados— y la fuerte influencia de los intereses de los combustibles fósiles. Esta industria logró evadir una hoja de ruta para su eliminación gradual, aunque la Conferencia registró un aumento en el respaldo de países que buscan elevar el impulso y la presión para el cambio.

Financiación para la adaptación calificada como débil

Tras dos semanas de intensas negociaciones y peticiones para establecer un objetivo sólido de financiación destinado a la adaptación ante los crecientes impactos climáticos, los países desarrollados solo lograron acordar un objetivo calificado como lamentablemente débil. La COP30 no contribuyó de manera significativa a avanzar en la financiación climática en general ni logró impulsar a los países desarrollados a comprometer fondos públicos para los próximos años.

Los países desarrollados mantuvieron las carteras cerradas, a pesar de que la imposición de impuestos a los mayores contaminadores de combustibles fósiles y a los multimillonarios podría liberar billones de dólares en financiación pública. Expertos de Greenpeace Internacional señalaron que esta acción representa la verdadera concreción de la financiación climática.

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Reconocimiento de derechos Indígenas como hito de la Conferencia

A pesar de los resultados limitados en los ámbitos de mitigación y financiación, el desarrollo de la Conferencia en Belém registró hitos importantes fuera de la mesa de negociación. Se observó la mayor participación indígena en una COP sobre el clima. 

Las marchas y protestas que se organizaron en el exterior de las instalaciones de la Conferencia, y que coincidieron con las sesiones, condujeron a la demarcación de 14 territorios en Brasil. Cuatro de estas demarcaciones se encontraban en la fase final del proceso, garantizando más de 2.4 millones de hectáreas de tierra para sus pueblos originarios en el país sudamericano.

Asimismo, los derechos, la tenencia y los conocimientos de los pueblos indígenas y las comunidades locales, al igual que los derechos de los afrodescendientes, obtuvieron un reconocimiento formal en el marco de la Conferencia. Esta confirmación se considera un elemento que tiene el potencial de reorientar las discusiones futuras en materia climática y de biodiversidad.

El impulso por la acción reside fuera de la cumbre

La falta de un acuerdo para una vía de eliminación de combustibles fósiles y la ausencia de un plan significativo en la financiación climática refuerzan la percepción de que la esperanza reside fuera de las instalaciones de la conferencia oficial. Los expertos indicaron que millones de personas en todo el mundo y decenas de miles en las calles de Belém demuestran que las comunidades continúan resistiendo y movilizándose en favor del planeta. 

La presión popular es vista como el motor que mantiene vigente la ambición climática, a pesar de que las negociaciones multilaterales no logran el consenso necesario para atender la emergencia climática global con la celeridad que se requiere.

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