Advierte IFAW que abandonar la reducción de velocidad sería de alto riesgo

- Peligro de extinción: Quedan menos de 380 ejemplares de ballena franca del Atlántico Norte en el mundo.
- Causa de muerte: Las colisiones con embarcaciones representan el 58% de las mortalidades documentadas en los últimos nueve años.
- Propuesta normativa: La NOAA busca modernizar la regla de 2008, pasando de reducciones de velocidad obligatorias a medidas basadas en tecnología.
El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) calificó como una apuesta de alto riesgo la propuesta de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de sustituir la reducción obligatoria de velocidad por medidas tecnológicas, tras el anuncio oficial de modernización de la regla de navegación de 2008 en las costas del Atlántico Norte.
Esta postura surge debido a que la organización considera que abandonar las zonas de marcha lenta incrementa el peligro de colisiones mortales para la ballena franca, una especie con menos de 380 ejemplares restantes, argumentando que la tecnología actual no es un sustituto comprobado para la seguridad que ofrece la navegación a baja velocidad en los hábitats críticos de estos cetáceos.
La propuesta de cambio normativo ha generado una reacción inmediata por parte de especialistas en conservación y sectores marítimos. El núcleo de la discusión se centra en la efectividad de los límites de velocidad actuales frente a las promesas de sistemas tecnológicos aún no probados de manera exhaustiva para esta función específica.
Kathleen Collins, directora de campañas marinas de IFAW, señaló que la reducción de la velocidad de las embarcaciones es una medida con eficacia comprobada para salvar vidas marinas. Collins destacó que la normativa vigente cuenta con el respaldo de marinos responsables comprometidos con la seguridad y la administración del océano.
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Según la experta, el cambio de rumbo de la NOAA responde a presiones políticas crecientes de grupos de interés que, en muchos casos, ni siquiera están sujetos a las regulaciones actuales. Collins advirtió que dar marcha atrás en protecciones que ya han demostrado resultados podría debilitar la política de conservación y vulnerar aún más a la especie.
La ballena franca del Atlántico Norte se encuentra en una situación biológica precaria. Con aproximadamente 380 ejemplares restantes en todo el planeta, el margen de error para la gestión de su hábitat es prácticamente inexistente. La pérdida de un solo individuo tiene un impacto desproporcionado en la viabilidad de la población a largo plazo.
El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) ha mantenido una campaña constante para asegurar el futuro de estos mamíferos. Si bien la organización reconoce el potencial de la tecnología como una herramienta de apoyo, enfatiza que no puede sustituir las medidas de control de velocidad de las embarcaciones.
Greg Reilly, oficial retirado de la Guardia Costera y marino comercial, expresó que, aunque el sector apoya la innovación para navegar de forma segura en hábitats de ballenas, depender de conceptos no probados es una apuesta peligrosa. Para Reilly, la velocidad reducida sigue siendo la única medida con evidencia científica que reduce los impactos mortales.
La tecnología, en el contexto de la navegación y conservación, puede incluir sistemas de detección acústica en tiempo real, monitoreo satelital y plataformas de alerta para los capitanes. No obstante, el tiempo de reacción de una embarcación de gran calado a altas velocidades limita la utilidad de estas alertas si no se acompañan de una marcha lenta.
El aumento de la velocidad, incluso con la asistencia de tecnología avanzada, incrementa exponencialmente la fuerza del impacto en caso de colisión. Estudios previos de dinámica de fluidos y biología marina indican que a menor velocidad, las ballenas tienen mayores probabilidades de evitar el golpe o de sobrevivir a lesiones no letales.
La NOAA ha abierto un periodo de 90 días para recibir comentarios públicos sobre esta notificación anticipada de reglamentación. Este proceso permitirá que científicos, representantes de la industria marítima y ciudadanos expresen sus posturas antes de que se emita una regla final que modifique las protecciones actuales.
IFAW ha hecho un llamado urgente a la NOAA para que mantenga y refuerce las zonas de velocidad lenta obligatorias donde se sabe que las ballenas se congregan y transitan. La organización sostiene que la tecnología debe ser un complemento y no una solución aislada que justifique el aumento de la velocidad en zonas críticas.
Además señala que la supervivencia de la ballena franca del Atlántico Norte depende de la capacidad de las autoridades para equilibrar las demandas del comercio marítimo con la protección rigurosa de los ecosistemas. La comunidad internacional observa de cerca este proceso administrativo, dado que la decisión de la NOAA sentará un precedente para la conservación marina global.

