Reconoce Semarnat trayectorias ejemplares en favor del equilibrio ecológico

- Participación histórica: Desde 1993, más de 4,370 personas y organizaciones han postulado a este reconocimiento ambiental.
- Diversidad regional: Los ganadores de esta edición representan proyectos de Chiapas, Baja California, Tlaxcala y el Estado de México.
- Simbolismo de identidad: La presea entregada incluye elementos como la mazorca y el caracol, representativos de la biodiversidad y comunicación nacional.
La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, en representación de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, entregó el Premio al Mérito Ecológico 2024-2025 a siete ganadores de seis categorías distintas, con el objetivo de reconocer las contribuciones destacadas a la sustentabilidad y la conservación del patrimonio natural en México.
El evento, realizado en la Ciudad de México, destacó la importancia de integrar el cuidado ambiental como un eje central del desarrollo económico y social del país, consolidando este galardón como el máximo reconocimiento en la materia otorgado por el Estado mexicano desde hace más de tres décadas.
Durante la ceremonia oficial, Bárcena Ibarra, quien también preside el Consejo de Premiación, señaló que la protección de la riqueza natural no debe considerarse un impedimento para el progreso, sino una vía para transformar el modelo de desarrollo actual. La funcionaria resaltó que este premio, instaurado en 1993, busca dar visibilidad a quienes dedican sus esfuerzos al equilibrio ecológico.
En esta edición se registraron un total de 793 candidaturas, lo que refleja un interés creciente por la participación ciudadana e institucional en la agenda climática y de conservación. De este universo, el jurado seleccionó siete iniciativas que demostraron un impacto tangible en sus comunidades y sectores académicos.
En la categoría Comunitaria, el galardón fue otorgado al Centro de Experimentación para el Desarrollo Comunitario Tzeltal, A.C. Esta organización fue reconocida por sus trabajos en el ámbito rural del estado de Chiapas, donde han implementado modelos de desarrollo con enfoque local.
Por su parte, la Fundación La Puerta, A.C., obtuvo el premio en la categoría de Cultura y Comunicación Ambiental. Su trayectoria en Baja California ha permitido la creación de programas ambientales que inciden directamente en la percepción y acción ciudadana hacia la sustentabilidad.
La educación formal también tuvo un espacio relevante con el reconocimiento a la Universidad Politécnica de Tlaxcala. La institución fue premiada en la categoría de Educación Ambiental Formal debido a la integración de proyectos y programas académicos que fomentan la conciencia ecológica entre su comunidad estudiantil.
En el ámbito de la Educación Ambiental No Formal, el grupo Guardianes del Ehecatl y Sierra de Guadalupe, A.C., resultó ganador. Su labor en el Estado de México se ha centrado en la protección de áreas naturales mediante la participación civil organizada y la sensibilización de la población local.
El premio en la categoría Individual fue entregado a Roberto Gonzalo de la Maza Elvira. Se le reconoció una trayectoria dedicada al estudio científico y a la ejecución de acciones directas para la preservación de diversas especies y ecosistemas dentro del territorio mexicano.
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Finalmente, en la categoría de Investigación, la Presidenta Sheinbaum Pardo seleccionó a los científicos Octavio García Valladares y Wilfrido Rivera Gómez Franco. Ambos investigadores fueron distinguidos por sus aportaciones técnicas y científicas al conocimiento ambiental contemporáneo.
Durante el acto, Daniela Ramírez Cuevas, representante de la Fundación La Puerta, A.C., enfatizó que los galardonados representan una voluntad de trabajo directo con la tierra. Mencionó que la justicia social y la ambiental deben converger para asegurar un futuro donde la naturaleza y el desarrollo humano no sean conceptos excluyentes.
El proceso de selección estuvo a cargo de un jurado multidisciplinario compuesto por académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y directivos de organizaciones civiles como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y Conservación Internacional México. Los criterios de evaluación se centraron en la replicabilidad de los proyectos y su impacto socioeconómico.
Los ganadores recibieron un diploma y una presea de alto valor simbólico. La pieza cuenta con grabados de un caracol, un pez, un mono y una mazorca de maíz, elementos que simbolizan la biodiversidad del país y la transmisión del conocimiento a través de las generaciones.
Con esta entrega, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) busca fortalecer la colaboración entre el gobierno, las comunidades y las organizaciones civiles para garantizar el derecho humano a un medio ambiente sano y promover políticas públicas inclusivas.

