Alerta Oceana que pesquerías mexicanas enfrentan severas amenazas

- Deterioro el 23% de las pesquerías nacionales, según el Semáforo de la Pesca de Oceana.
- Vulnerabilidad para más de dos millones de personas que dependen del sector pesquero.
Advierte la organización Oceana que al menos el 50% de las pesquerías en México enfrentan severas amenazas que comprometen la soberanía alimentaria del país y el sustento económico de más de dos millones de personas, una situación que se hizo pública en el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Pesca, motivando un llamado urgente al Estado para que reoriente sus políticas públicas y priorice la protección de los ecosistemas marinos y costeros.
Esta preocupación surge de un análisis exhaustivo de la situación actual del sector y la falta de atención presupuestal a la problemática, contrastando con el compromiso gubernamental expresado en materia de combate al cambio climático y el bienestar social de las comunidades.
Renata Terrazas, Directora Ejecutiva de Oceana, señaló que las personas dedicadas a la pesca representan la primera línea de defensa de los océanos, siendo responsables de proveer productos del mar a la mesa de los ciudadanos mexicanos, pero al mismo tiempo son las más afectadas por la disminución de la abundancia y el deterioro progresivo de los mares.
Esta dinámica establece un vínculo directo entre la salud de los recursos marinos y la seguridad alimentaria nacional, un pilar fundamental en la planeación estratégica del país.
El análisis de la organización no gubernamental subraya que los peligros que acechan a la actividad pesquera son multifactoriales, identificando la pesca ilegal como una de las principales amenazas, junto con la constante degradación y destrucción de hábitats costeros esenciales, tales como los arrecifes de coral y los manglares.
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A estas se suman la contaminación ambiental y los efectos adversos de la crisis climática global, factores que, en su conjunto, exigen una respuesta gubernamental inmediata mediante la implementación de políticas que sitúen a los pescadores y a los ecosistemas en el centro de la estrategia de gestión.
La herramienta de monitoreo denominada Semáforo de la Pesca de Oceana detalla que el 23% de las pesquerías mexicanas se encuentran actualmente en estado de deterioro. Adicionalmente, otro 27% está catalogado en la categoría de precaución.
Este segmento de cautela se justifica por la insuficiencia de información científica disponible para determinar si su explotación se realiza de forma sustentable o si, por el contrario, requieren la aplicación de medidas de recuperación específicas para garantizar su viabilidad a largo plazo. La ausencia de datos robustos impide la toma de decisiones basada en evidencia.
Las cifras presentadas por Oceana evidencian que la mitad de las pesquerías del país exhiben un nivel de riesgo considerable, ya sea por deterioro comprobado o por la incertidumbre generada por la falta de manejo y evaluación adecuados. Esta situación compromete directamente la capacidad de México para autoabastecerse de productos pesqueros, lo que tiene implicaciones directas en la soberanía alimentaria nacional.
La Directora Ejecutiva de Oceana, Renata Terrazas, emitió un comentario respecto a la congruencia de las acciones gubernamentales con los discursos oficiales. Apuntó que, a pesar de las declaraciones del gobierno a favor del bienestar de las personas y de sus compromisos para combatir el cambio climático, la evidencia presupuestal sugiere una dirección opuesta. La asignación de recursos, conforme a la organización, privilegia la inversión en hidrocarburos en detrimento del fortalecimiento del sector pesquero y de las acciones destinadas a la protección de los océanos.
Este desequilibrio en la inversión pública, según la postura de Oceana, resulta perjudicial para las miles de familias cuyo sustento proviene de la pesca, y repercute de manera directa en la seguridad alimentaria de todos los ciudadanos mexicanos. Fortalecer el sector pesquero no solo implica la promoción de artes de pesca más sustentables, sino también la garantía de que los ecosistemas marinos puedan regenerarse y mantener su productividad a lo largo del tiempo.
A pesar del panorama descrito, la organización resalta la existencia de iniciativas positivas a nivel comunitario en todo el territorio nacional, donde diversos grupos organizados están implementando acciones concretas para mejorar las condiciones del sector. Se mencionan casos como la Red de Mujeres Ribereñas y del Mar y Marea Sostenible, las cuales agrupan a cooperativas y comunidades que, bajo liderazgo femenino, desarrollan proyectos de conservación.
Entre las actividades que estas agrupaciones llevan a cabo se encuentran la conservación de manglares, la protección de cuencas hidrológicas, la implementación de proyectos orientados a la recuperación de especies de interés pesquero y la promoción de prácticas de aprovechamiento sustentable de las pesquerías. Estos ejemplos subrayan la capacidad de la sociedad civil organizada para generar soluciones locales y contribuir de manera efectiva a la gestión de los recursos marinos.
La conclusión del mensaje de Terrazas enfatiza la necesidad de que las autoridades gubernamentales tomen en cuenta y respondan a las demandas del sector pesquero, las cuales, en su opinión, han sido ignoradas durante un periodo prolongado. La atención a estas demandas es presentada como un paso fundamental para revertir la tendencia de deterioro y asegurar la viabilidad futura de la pesca en México.
El llamado a la acción se centra en la adopción de un marco de gestión pesquera que incorpore la perspectiva ecosistémica, reconociendo las interdependencias entre las especies y su ambiente.
El combate a la pesca ilegal requiere de una vigilancia efectiva y de la aplicación rigurosa de la legislación, tal como la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables (LGPAS), con el objetivo de asegurar que la extracción de los recursos marinos se mantenga dentro de los límites biológicos que permitan la recuperación de las poblaciones.

