Incorpora México pérdidas y daños como componente en su NDC

- El país se compromete con metas absolutas de mitigación no condicionadas de 364 a 404 millones de toneladas de carbono equivalente en emisiones netas para 2035.
- México exige financiamiento climático real, accesible y predecible, no asistencialismo, para la implementación de acciones.
Expuso la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) de México, Alicia Bárcena, la postura oficial del país ante la Conferencia de las Partes (COP30) en Belém, Brasil, para acelerar la acción climática global al incorporar las pérdidas y daños como un componente de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), con el objetivo de convertir la vulnerabilidad social y ambiental en resiliencia nacional.
La participación de la Secretaria Bárcena, quien transmitió la visión de la Presidenta Claudia Sheinbaum, se centró en la urgencia de redefinir la respuesta climática global, destacando la necesidad de un financiamiento predecible, cooperación tecnológica y una responsabilidad compartida para abordar las crisis derivadas de un modelo de desarrollo que, según el discurso, es depredador y exacerba los fenómenos climáticos.
La Secretaria Bárcena inició su intervención desde la Amazonía brasileña, la cual identificó como el “epicentro de la acción climática global”, subrayando el carácter crucial y urgente de la cumbre. El discurso estableció una conexión directa entre el concepto técnico de “pérdidas y daños” y sus efectos en la vida real, describiéndolos como las afectaciones directas a niñas, niños y familias que pierden sus bienes y estabilidad a causa del clima exacerbado. Esta conceptualización justificó la decisión de México de integrar formalmente las pérdidas y daños en su NDC, reconociendo que las estrategias de mitigación y adaptación por sí solas resultan insuficientes ante el ritmo acelerado del crecimiento de la vulnerabilidad.
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Estrategias Nacionales y Financiamiento Climático
En el plano nacional, la titular de SEMARNAT informó que México se encuentra en el proceso de formulación de la Política Nacional de Adaptación, diseñada como una estrategia para transformar la vulnerabilidad en resiliencia. Este enfoque subraya la relevancia de los “medios de implementación”, señalando que el cómo de la acción es tan importante como el qué.
El Gobierno de México emitió una exigencia a la comunidad internacional en el ámbito financiero. La Secretaria Bárcena puntualizó que el país precisa de un financiamiento climático real, accesible y predecible, diferenciándolo categóricamente del concepto de “asistencialismo”.
Además, el llamado incluyó la necesidad de cooperación y transferencia tecnológica, rechazando cualquier forma de imposición, y enfatizó la urgencia de la corresponsabilidad internacional para evitar simulaciones en la acción climática.
Compromisos de Mitigación y Metas Cuantificables
A pesar de que México contribuye con el 1.3% de las emisiones globales, la delegación mexicana reiteró su compromiso con metas absolutas de mitigación. Las metas presentadas en la NDC son:
- No Condicionadas: Una reducción de entre 364 y 404 millones de toneladas de carbono equivalente en emisiones netas para el año 2035.
- Condicionadas: Una reducción de entre 332 y 363 millones de toneladas de carbono equivalente.
La NDC se fundamenta en el principio de una transición justa, energética y social, concebida como el motor para una prosperidad incluyente. Esta estrategia nacional está alineada con el denominado “Plan México”, un conjunto de proyectos de nueva generación enfocados en la descarbonización de la economía y la potenciación de la economía circular.
Un componente significativo de este plan es el compromiso de conservar el 30% del territorio nacional para el año 2030, además de impulsar la reforestación y la protección de selvas, bosques y manglares, y potenciar las soluciones basadas en la naturaleza.
Proceso de Legitimidad y Enfoque Transversal
La Secretaria Bárcena destacó que la NDC mexicana fue resultado de un proceso de elaboración participativo y plural. Este proceso incluyó la escucha activa y la integración de las perspectivas de diversas voces de la sociedad, tales como comunidades, juventudes, mujeres, la academia, el sector productivo, pueblos indígenas, sociedad civil y parlamentarios. El discurso sostuvo que la legitimidad de la política climática emana de esta “escucha colectiva”.
Además, la NDC incorpora de manera transversal las perspectivas de género y derechos humanos. La jefa de SEMARNAT aseveró que con estas acciones, México honra el Acuerdo de Escazú, enfatizando que el cumplimiento no se limita a la firma, sino a la aplicación práctica, bajo la premisa de que “los derechos no se presumen, se garantizan, los acuerdos se cumplen”.
La intervención concluyó con un llamado a la acción global, invitando a que Belém, sede de la COP30, se convierta en un “punto de inflexión” para un “mutirão histórico” —término portugués que se refiere a una movilización colectiva—, con el objetivo de corregir el rumbo frente a la crisis.
Agradeció el liderazgo de Brasil y del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y extendió un saludo particular a los pueblos indígenas, a quienes reconoció como “guardianes de las selvas, los bosques y el agua”, y que requieren una respuesta firme y esperanzadora. La urgencia del mensaje subraya una crisis climática que, en palabras de la Secretaria, “no admite rezagos”.
La participación mexicana en la COP30 se perfila así como un esfuerzo por trasladar los compromisos internacionales a políticas nacionales con un enfoque social y ambientalmente justo.

