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Presenta Presidencia de la COP31 diez metas globales al año 2035

Presenta Presidencia de la COP31 diez metas globales al año 2035
Presenta Presidencia de la COP31 diez metas globales al año 2035
  • Fija la meta de elevar al 35% la participación de la electricidad en el consumo final de energía para 2035.
  • Establece una reducción de al menos el 50% en el incremento proyectado de la generación anual de residuos sólidos urbanos.
  • Busca incrementar la tasa global de uso de materiales circulares a un mínimo del 15% para el año 2035.

El presidente designado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31), Murat Kurum, presenta formalmente la Agenda de Acción Climática de la cumbre mediante su tercera carta oficial dirigida a las Partes tras el término de las reuniones en Bonn, Alemania, con el propósito de acelerar la ejecución del Acuerdo de París rumbo a la cumbre de Antalya. 

La propuesta articula diez prioridades temáticas con indicadores cuantitativos globales medibles hacia el año 2035, formuladas mediante un proceso participativo con gobiernos, sector privado, instituciones financieras y sociedad civil para transformar los compromisos climáticos multilaterales en proyectos financiables y limitar el incremento térmico planetario a 1.5 grados Celsius.

La primera prioridad estratégica abarca la transición hacia energías limpias y la electrificación del consumo global. De acuerdo con las evaluaciones citadas por la Presidencia Designada de la COP31, la electricidad representa en la actualidad aproximadamente el 23% del consumo final de energía a nivel mundial, mientras que 666 millones de personas carecen de acceso al suministro eléctrico y casi 2,000 millones de habitantes no disponen de tecnologías limpias para cocinar. Ante un crecimiento proyectado en la demanda eléctrica mundial promedio del 3.6% anual entre los años 2026 y 2030, la iniciativa plantea como hito concreto incrementar la cuota de la electricidad en el consumo final de energía al 35% para 2035.

En materia de gestión de residuos y mitigación de gases de efecto invernadero de corta duración, la agenda aborda el principio de Basura Cero y Reducción de Metano. El documento señala que las emisiones de metano son responsables de alrededor del 30% del calentamiento global actual. 

En consecuencia, la meta cuantitativa fija una reducción de al menos un 50% en el incremento proyectado en la generación anual de residuos sólidos municipales para el año 2035, priorizando la prevención de desechos, el uso circular de recursos y el aprovechamiento de la materia orgánica para la generación de biogás y biometano.

El tercer eje temático se orienta al desarrollo de ciudades resilientes al clima e infraestructura urbana sostenible. La carta precisa que el sector de la construcción y la edificación genera más de un tercio de las emisiones globales de dióxido de carbono, alcanzando un volumen de 9.9 gigatoneladas de CO2 operativo. 

Para enfrentar la triplicación proyectada en la capacidad mundial de enfriamiento hacia el año 2050, la estrategia establece como indicador de cumplimiento la reducción de la intensidad del uso de energía en el sector de la edificación en al menos un 25% para el año 2035.

Respecto a la industrialización verde y la economía circular en sectores de difícil descarbonización —los cuales concentran cerca del 34% de las emisiones globales y el 40% del consumo energético industrial—, el programa busca revertir el bajo índice de circularidad. La Presidencia indica que la tasa global de uso de materiales circulares se ubica actualmente en tan solo un 6.9%. La meta planteada aspira a elevar esta proporción a un mínimo del 15% para 2035, disminuyendo la dependencia de materias primas vírgenes, reduciendo el consumo de energía y fortaleciendo la resiliencia de las cadenas de suministro.

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Murat Kurum destaca en la misiva la naturaleza participativa y no vinculante del esquema diseñado en colaboración con las autoridades de Australia: “A medida que entramos en la segunda década del Acuerdo de París, la necesidad de traducir la ambición colectiva en acción práctica se ha vuelto cada vez más urgente”. Asimismo, el funcionario precisa en el texto institucional que “las metas que hemos propuesto, junto con la justificación que las sustenta, no son prescriptivas ni pretenden crear nuevas obligaciones para los países individuales. Más bien, representan una invitación global abierta para fortalecer la cooperación y construir coaliciones”.

El plan de acción contempla compromisos focalizados en educación, juventud y seguridad alimentaria. En el ámbito educativo, se propone garantizar el acceso a la educación sobre acción climática para toda la población hacia 2035, como respuesta a las interrupciones escolares que afectaron a 242 millones de estudiantes en 85 países durante 2024 debido a eventos climáticos. En materia agrícola, la iniciativa impulsa la transición hacia sistemas de cultivo climáticamente inteligentes y la gestión integrada de la cuenca agua-alimentos para asegurar la productividad rural y proteger los medios de vida ante sequías y degradación de suelos.

En el ámbito marino, el programa Océanos y Mares promueve el fortalecimiento de la resiliencia costera mediante esquemas de cooperación internacional centrados en carbono azul, observación marina, intercambio de datos y financiamiento. Por su parte, el área de Sistemas de Salud Resilientes y Dinámicos prioriza el desarrollo de infraestructura sanitaria capaz de responder a golpes de calor, malnutrición y enfermedades vectoriales. En paralelo, el eje de Sinergias de Río busca alinear las metas del clima con los convenios sobre biodiversidad y conservación de tierras para optimizar las inversiones y evitar duplicidades operativas.

Para articular la relación entre las metas nacionales y la ejecución técnica, la agenda fortalece el denominado Puente de Implementación Climática (BRIDGE, por sus siglas en inglés). Este mecanismo tiene como propósito central asistir a los países en desarrollo en la preparación de portafolios de proyectos bancables y en la superación de barreras institucionales hacia 2035. El objetivo radica en facilitar el flujo de capitales hacia iniciativas de mitigación y adaptación derivadas de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC).

El calendario oficial de actividades de la Presidencia de la COP31 incluye encuentros de alto nivel previos a la asamblea en Turquía. Entre las fechas programadas sobresalen la Cumbre de Finanzas Climáticas de Estambul, prevista para el 4 y 5 de septiembre de 2026; la Cumbre de Océanos y Mares en Trabzon, agendada para el 10 y 11 de septiembre de 2026; y la Cumbre de Líderes, que reunirá a Jefes de Estado y de Gobierno los días 11 y 12 de noviembre de 2026. Asimismo, se celebrarán foros empresariales en la Semana del Clima de Nueva York y la reunión Pre-COP en Fiyi.

La Presidencia Designada hace un llamado formal a los Estados Parte a cumplir con la entrega de sus segundos Informes Bienales de Transparencia (BTR) a más tardar el 31 de diciembre de 2026. Adicionalmente, el documento exhorta a las naciones a presentar sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional posteriores al horizonte de 2030 y a formalizar sus Planes Nacionales de Adaptación.

Kurum concluye la carta reiterando el compromiso de mantener un diálogo abierto e inclusivo con todos los actores multilaterales antes de la cita internacional en Antalya: “Juntos, construyamos una hoja de ruta compartida desde la ambición hacia la implementación”. La Presidencia continuará con las consultas temáticas bilaterales y sectoriales durante las próximas semanas en Baku, Nueva York y Fiyi.

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