Rescatan autoridades estadounidenses aves provenientes de México

- Autoridades estadounidenses interceptaron el cargamento ilegal en el Puente Internacional Córdova.
- Los ejemplares presentan edades de entre 2 y 6 semanas; cinco de ellos requieren atención médica urgente por afecciones respiratorias.
- La especie Amazona albifrons se encuentra bajo protección especial por la normativa mexicana.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) recibió un cargamento de 11 ejemplares de loro frente blanca (Amazona albifrons) entregados por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (USFWS), luego de que un ciudadano estadounidense intentara ingresarlos ilegalmente a territorio norteamericano a través del Puente Internacional Córdova, en Chihuahua, con el fin de combatir el tráfico transfronterizo de fauna silvestre protegida por la legislación mexicana.
El operativo de entrega se derivó de una inspección realizada por agentes estadounidenses en un vehículo particular que pretendía cruzar la frontera desde Ciudad Juárez. Tras el hallazgo, las autoridades de Estados Unidos procedieron a la detención del conductor y notificaron de inmediato a la representación de la Profepa en la entidad para formalizar el retorno de los psitácidos a jurisdicción nacional, conforme a los acuerdos de colaboración binacional en materia de conservación de la biodiversidad.
Tras la recepción de las aves, los especialistas de la Profepa iniciaron una evaluación médica exhaustiva de cada individuo. Los resultados preliminares indican que se trata de ejemplares extremadamente jóvenes, con edades estimadas entre las dos y seis semanas.
El reporte clínico señala que cinco de las crías manifiestan síntomas de problemas respiratorios y digestivos, condiciones derivadas del estrés del transporte y la separación prematura de sus nidos.
Actualmente, los 11 loros permanecen bajo custodia técnica y médica de la Procuraduría, donde reciben cuidados especializados para estabilizar su estado de salud. Una vez que los médicos veterinarios determinen que los ejemplares han superado la etapa crítica y cuentan con la madurez necesaria, la autoridad ambiental evaluará su posible reincorporación a un hábitat natural o su traslado a una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) que cuente con las condiciones adecuadas para su mantenimiento.
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El tráfico de psitácidos representa uno de los desafíos más significativos para la gestión ambiental en México. En el caso del loro frente blanca, su estatus de protección es riguroso debido a la presión que la extracción ilegal ejerce sobre sus poblaciones silvestres. La normativa mexicana busca frenar el comercio de estas aves, que suelen ser buscadas por su capacidad de imitación sonora y su plumaje característico, factores que alimentan un mercado negro que ignora el bienestar animal.
La investigación sobre el origen de los ejemplares continúa en marcha. Datos proporcionados por las autoridades estadounidenses sugieren que las aves fueron obtenidas en la zona de Ciudad Juárez, un punto estratégico para el tránsito de mercancías y especies. La persona involucrada en el transporte ilegal se encuentra bajo investigación por parte de las autoridades judiciales de los Estados Unidos, quienes determinarán las sanciones correspondientes bajo sus leyes federales de protección de vida silvestre.
Este incidente resalta la importancia de la vigilancia en los puntos de control fronterizo y la necesidad de una comunicación constante entre agencias ambientales internacionales. La Profepa ha reiterado que mantendrá y fortalecerá las estrategias de coordinación para prevenir que la fauna nativa de México sea extraída y comercializada fuera del marco legal, afectando la estabilidad de los ecosistemas locales y la diversidad biológica del país.
Finalmente, la Procuraduría hizo un llamado a la ciudadanía para evitar la compra de aves silvestres, recordando que el comercio ilegal no solo es un delito, sino que contribuye a la muerte de una gran cantidad de ejemplares durante los procesos de captura y traslado. La recuperación de estos 11 loros es un paso en la contención del tráfico, pero la presión sobre la especie persiste mientras exista demanda en el mercado informal.

