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Alerta Greenpeace sobre riesgos químicos al calentar comida en envases de plástico

Alerta Greenpeace sobre riesgos químicos al calentar comida en envases de plástico
Alerta Greenpeace sobre riesgos químicos al calentar comida en envases de plástico
  • El calentamiento en microondas de recipientes plásticos libera hasta 534,000 partículas de microplásticos en solo cinco minutos.
  • Científicos detectan más de 4,200 sustancias químicas peligrosas en plásticos, muchas de ellas vinculadas a enfermedades crónicas y alteraciones hormonales.
  • México se posiciona como uno de los cinco mercados globales más importantes para la industria de la comida preparada, que genera 190,000 millones de dólares anuales.

Un nuevo informe de la organización ambientalista Greenpeace Internacional, basado en la revisión de 24 estudios científicos, advirtió este día sobre la filtración masiva de microplásticos y sustancias químicas tóxicas en alimentos envasados tras ser calentados en microondas u hornos. 

La investigación, titulada «¿Estamos fritos? Los riesgos ocultos para la salud de las comidas preparadas envasadas en plástico», señala que las etiquetas de «apto para microondas» generan una falsa seguridad en los consumidores globales, quienes ingieren involuntariamente partículas contaminantes vinculadas a padecimientos como el cáncer, la infertilidad y trastornos metabólicos. 

El organismo hace un llamado urgente a las autoridades reguladoras para frenar la expansión de la industria petroquímica que, mediante el uso de polímeros como el polipropileno y el poliestireno, expone diariamente a millones de personas a componentes no regulados en el contacto con alimentos.

El fenómeno de la migración de partículas en la cocina

El análisis técnico revela que el proceso de elevar la temperatura en envases plásticos acelera drásticamente la degradación del material. Según los datos recopilados por Greenpeace, un solo recipiente puede liberar entre 326,000 y 534,000 partículas micro y nanoplásticas tras cinco minutos de exposición a las ondas electromagnéticas. Esta cifra resulta ser hasta siete veces mayor en comparación con el calentamiento tradicional en horno.

Graham Forbes, director de la Campaña Global contra los Plásticos de Greenpeace EE. UU., sostuvo que la industria plástica ha convertido las cocinas domésticas en laboratorios de prueba. La investigación subraya que los envases que presentan desgaste físico, como rayaduras o que han sido reutilizados en múltiples ocasiones, liberan casi el doble de partículas en comparación con los recipientes nuevos, lo que incrementa el riesgo de exposición directa.

El catálogo de sustancias químicas en el cuerpo humano

El reporte destaca la presencia de más de 4,200 sustancias químicas peligrosas utilizadas en la fabricación de plásticos. Entre los componentes más críticos se encuentran los bisfenoles, los ftalatos y los denominados PFAS o «químicos eternos». Asimismo, se detectó la presencia de metales tóxicos como el antimonio.

La evidencia científica integrada en el informe confirma que al menos 1,396 químicos plásticos ya han sido detectados en el cuerpo humano debido al contacto con alimentos. 

Estas sustancias están relacionadas directamente con:

  • Trastornos del desarrollo neurobiológico.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Obesidad y diabetes tipo 2.
  • Alteraciones en el sistema hormonal.

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Expansión del mercado y falta de regulación

La industria de las comidas preparadas experimenta un crecimiento acelerado. Actualmente, este segmento tiene un valor de mercado global de 190,000 millones de dólares (aproximadamente 3.27 billones de pesos mexicanos). Datos de Statista indican que, en 2024, la producción alcanzó los 71 millones de toneladas, lo que representa un consumo promedio de 12.6 kilogramos por persona a nivel mundial.

A pesar de estas cifras, la Agencia Internacional de la Energía reporta que los envases representan el 36% de todos los plásticos producidos, y se prevé que la producción mundial se duplique para el año 2050. El informe de Greenpeace compara esta falta de regulación con las crisis históricas del tabaco, el asbesto y el plomo, donde las señales de alerta científica fueron ignoradas por intereses industriales durante décadas.

El panorama crítico para México

México ocupa un lugar central en este conflicto de salud pública, al ser clasificado como uno de los cinco principales mercados mundiales de comida preparada, junto a China, Estados Unidos, Japón y Rusia. Esta posición sitúa a la población mexicana en un estado de vulnerabilidad ante la falta de leyes que prohíban los plásticos de un solo uso.

Viridiana Lázaro, representante de la organización, enfatizó que la ciencia confirma daños a la salud que requieren regulación inmediata en el país. En este sentido, organizaciones como El Poder del Consumidor, Acción Ecológica y Greenpeace México han impulsado amparos para instar al Poder Legislativo a aprobar leyes que eliminen estos materiales, protegiendo así el derecho constitucional a un medio ambiente sano y a la salud pública.

Finalmente, Greenpeace instó a los negociadores del Tratado Global de Plásticos de la ONU a aplicar el principio de precaución. La organización sostiene que es imperativo reducir la producción de plástico desde su origen y eliminar las promesas engañosas de las empresas sobre la seguridad de sus envases para evitar lo que califican como una contaminación incontrolada que amenaza la integridad humana.

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