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Urge integrar la gestión de residuos y reciclaje como prioridad en la COP30

Urge integrar la gestión de residuos y  reciclaje como prioridad en la COP30
Urge integrar la gestión de residuos y reciclaje como prioridad en la COP30
  • El potencial económico del reciclaje supera los 150 mil millones de dólares proyectados para 2030, impulsado por la escasez de recursos y los mandatos de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).
  • China se posiciona como el “guardián del futuro” al dominar las cadenas de suministro de tecnología verde a través de la inversión masiva en infraestructura de reciclaje.

Ranjit Baxi, fundador de la Fundación Global de Reciclaje (GRF) y del Día Mundial del Reciclaje, emitió una declaración pública durante la apertura de la trigésima Conferencia de las Partes (COP30) en Brasil, destacando la omisión sistemática del reciclaje avanzado y la gestión de residuos en la agenda oficial de negociaciones climáticas. 

Esta acción se llevó a cabo en el contexto de la Conferencia de Cambio Climático de la ONU para señalar que el descarte de recursos valiosos constituye una pérdida de “poder” y una divisa estratégica crucial, socavando los esfuerzos de mitigación climática global y la seguridad en la cadena de suministro de minerales críticos.

La Fundación Global de Reciclaje señala que la gestión de residuos representa un relato de la pérdida de poder más que una mera crisis ambiental. Este enfoque sugiere una reevaluación del valor inherente a los materiales descartados.

En este marco, los países que concentran su estrategia en el desarrollo de procesos de reciclaje avanzado están en camino de establecer una posición dominante en el panorama económico y tecnológico global.

Ranjit Baxi argumentó que el residuo se configura como una “moneda valiosa” que, con el tiempo, podría superar en valor a recursos históricamente estratégicos como la tierra o el petróleo.

La base de esta afirmación radica en el continuo derroche de materiales esenciales para el funcionamiento de la tecnología moderna, incluyendo el cobre, el litio, el níquel y el aluminio.

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Mientras una porción de las naciones mantiene la práctica de exportar sus residuos bajo la justificación del reciclaje, los actores estratégicos y perspicaces están procediendo a la captura de estos recursos escasos.

La consecuencia directa de esta dinámica es que estos operadores comenzarán a demandar un precio significativamente más alto por dichos materiales, esenciales para la fabricación de vehículos eléctricos, la expansión de parques eólicos y el funcionamiento de los dispositivos inteligentes.

El directivo de la GRF sostiene que estos minerales preciosos están en camino de convertirse en “armas de poder” dentro del ajedrez geopolítico.

La República Popular China, tradicionalmente reconocida como la fábrica global, ha reorientado su enfoque hacia el interior de sus fronteras. Esta nación ha trascendido la fabricación de productos de bajo coste y ha centrado sus esfuerzos en controlar las cadenas de suministro que sustentan la tecnología verde.

A través de una inversión masiva en infraestructura de reciclaje y el control del procesamiento de minerales críticos, China está adoptando una postura estratégica que la posiciona no solo como fabricante, sino también como un “guardián del futuro” tecnológico.

El análisis de Baxi contrasta esta situación con la de las naciones occidentales. Aunque Occidente ha adoptado el reciclaje como práctica, se encuentra en una situación de desventaja respecto a China en lo referente a los sistemas y prácticas más avanzados de recuperación.

Esta disparidad tecnológica y de infraestructura, según la proyección, podría generar un coste económico considerable para Occidente en el corto plazo.

Baxi recordó su participación en la COP22, celebrada en Marruecos en 2016, evento en el cual subrayó la necesidad de integrar el reciclaje en la agenda oficial de la Conferencia de las Partes. Desde aquel encuentro, la Fundación ha mantenido la insistencia en este punto en todas las conferencias subsiguientes.

A pesar de los reiterados llamamientos, el reciclaje y su potencial estratégico no han sido adoptados como un tema dominante en la agenda oficial hasta la fecha, según la observación del directivo.

El fundador de la GRF instó a las autoridades globales a reconocer la “inmensa contribución” de las industrias del reciclaje en la mitigación de la crisis climática, paralelamente a la recuperación de minerales críticos.

Se cuestionó públicamente por qué una industria que ahorra miles de millones de toneladas de emisiones de carbono, aporta miles de millones al Producto Interno Bruto (PIB) global, genera millones de empleos verdes y reduce las emisiones de metano al disminuir los residuos en vertederos, permanece fuera de la agenda central de la COP.

Investigaciones en el sector sugieren que una cifra superior a 148 millones de libras esterlinas en materiales críticos y preciosos llega a las empresas de reciclaje anualmente. Sin embargo, la mayor parte de la recuperación de oro, plata y platino ocurre en el extranjero.

Un estudio centrado en el Reino Unido indica que solo esta nación está perdiendo un estimado de 13.64 millones de libras esterlinas en materias primas críticas debido a la insuficiencia de tecnologías avanzadas de recuperación.

La pérdida más significativa de metales preciosos se registra en la corriente de residuos electrónicos (e-waste). Los datos de 2022 revelaron que aproximadamente 91 mil millones de dólares en metales estaban incrustados en los residuos electrónicos generados globalmente. De este monto, solo se lograron recuperar cerca de 28 mil millones de dólares.

La evidencia técnica respalda que la recuperación de estos materiales a partir de las corrientes de residuos, práctica denominada “minería urbana”, resulta ser una opción más rentable y con un menor impacto ambiental negativo en comparación con los métodos tradicionales de extracción minera.

El contexto de la crisis climática, caracterizado por una tendencia creciente de inundaciones, incendios y tormentas tropicales, continúa deteriorándose. Aunque se han implementado acciones limitadas hacia el objetivo de Cero Neto (mantener el aumento de la temperatura global a 1.5°C, como se estableció en el Acuerdo de París en 2015), el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, reconoció que resulta inevitable que la humanidad rebase dicha meta, anticipando “consecuencias devastadoras”.

En este escenario de urgencia climática y riesgo, existe un reconocimiento limitado sobre el potencial económico derivado de la implementación de operaciones sofisticadas de reciclaje de residuos.

La Fundación Global de Reciclaje manifestó que el potencial económico de la tecnología avanzada de reciclaje es considerable, abarcando beneficios financieros directos, el fortalecimiento de la seguridad de los recursos y ventajas de sostenibilidad a largo plazo.

Se ha proyectado que el mercado de tecnología de reciclaje superará la cifra de 150 mil a 200 mil millones de dólares para el año 2030. Este crecimiento se atribuye a factores como el aumento de la urbanización, la obligatoriedad de los mandatos Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG), y la escasez global de recursos.

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