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Registra México aumento de 16.4% en su huella hídrica de consumo en 12 años

Registra México aumento de 16.4% en su huella hídrica de consumo en 12 años
Registra México aumento de 16.4% en su huella hídrica de consumo en 12 años
  • El sector agrícola concentra el 75.5% de la huella hídrica de producción en el territorio nacional, liderado por cultivos como maíz y caña de azúcar.
  • El incremento del volumen total equivale a 33 hectómetros cúbicos, lo que representa llenar de agua 18 veces el Estadio Azteca.
  • El país importa 2.8 veces más agua virtual de la que exporta debido a los actuales patrones de intercambio comercial global.

Un informe de las organizaciones WWF México y AgroDer revela que la huella hídrica de consumo en México aumentó un 16.4% en un periodo de poco más de 12 años debido al crecimiento demográfico y la expansión de las actividades económicas en el territorio nacional durante el periodo de 2012 a 2026, lo cual incrementa la presión sobre los recursos dulces del país al requerir un mayor volumen de agua para abastecer la cadena de valor de los productos consumidos y exportados.

El análisis de las organizaciones indica que el sector agrícola es el principal factor en este indicador, al ser responsable del 75.5% de la huella hídrica de producción. Cinco productos específicos concentran el 60% de este porcentaje en el ámbito nacional: el maíz, la caña de azúcar, el sorgo, el café y el frijol.

Los especialistas a cargo del documento técnico explicaron que la huella hídrica nacional mide el volumen total de agua dulce utilizada o contaminada dentro de las fronteras mexicanas. Este cálculo contempla toda la cadena de suministro necesaria para generar los bienes de consumo interno y las mercancías destinadas a la exportación.

El incremento registrado del 16.42% se traduce en un volumen de 33 hectómetros cúbicos. Para dimensionar esta cifra, los autores del reporte señalaron que dicha cantidad de líquido equivale a llenar de agua 18 veces la estructura completa del Estadio Azteca.

El reporte introduce el factor del comercio de agua virtual, definido como el intercambio de productos entre regiones o naciones que toma en cuenta los recursos hídricos empleados en los procesos de manufactura o cultivo. Este flujo comercial transfiere de forma invisible la presión hídrica de un punto geográfico a otro a nivel global.

Los datos demuestran que, aunque la mayor parte de la huella hídrica de consumo se cubre con fuentes internas, México importa 2.8 veces más agua virtual de la que exporta. Esta condición evidencia la dependencia del país de los recursos hídricos de otras naciones para sostener sus niveles actuales de consumo.

La investigación asocia el alza de la huella hídrica con las variables macroeconómicas y demográficas del periodo estudiado. Durante estos 12 años, la población total de la República Mexicana reportó un crecimiento del 10%, mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) experimentó un avance del 17.2%.

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Esta publicación de 2026 actualiza el estudio pionero editado en 2012 por las mismas instituciones, el cual analizó la huella hídrica de México en el contexto de Norteamérica. Aquel primer diagnóstico buscó visibilizar que el agua de uso directo en los hogares es solo una fracción menor del consumo real totalizado a través de productos y servicios.

La actualización actual concluye que la problemática del agua en el territorio no se limita a la disponibilidad física o a la calidad del recurso. El documento identifica obstáculos severos en los modelos de gestión, rezagos en la inversión de infraestructura, un crecimiento urbano carente de ordenamiento y debilidades en los esquemas de gobernanza.

El informe propone la adopción de este indicador como una herramienta técnica para orientar el diseño de políticas públicas, la estructuración de compromisos corporativos y la planeación de los sistemas de producción agrícola. El objetivo es ajustar las metas de desarrollo a los límites hídricos reales de cada región.

Por otra parte, el desglose estadístico muestra que la huella hídrica per cápita registró una baja del 6.5%. Los especialistas determinaron que este descenso obedece a modificaciones en la dieta de la población, orientada hacia una menor ingesta de insumos con alta demanda hídrica, como la carne de res y los azúcares refinados.

No obstante, el reporte aclara que esta reducción per cápita no responde a una estrategia consciente de ahorro de agua por parte de los consumidores, sino que constituye un efecto secundario derivado de cambios en los patrones generales de consumo de alimentos, por lo que sugieren reforzar las campañas de concientización.

La disparidad geográfica también forma parte de las conclusiones del reporte. Al ser un país con una marcada diversidad climática, social y ecológica, la distribución natural del agua en México resulta desigual, lo que añade complejidad técnica a la planeación y asignación del recurso.

Finalmente, el documento detalla el volumen de agua necesario para la elaboración de ciertos bienes comunes. Una hamburguesa de 200 gramos requiere 2,000 litros de agua; un par de zapatos de piel necesita 8,000 litros; un kilo de queso demanda 3,178 litros; una camiseta de algodón utiliza 2,497 litros; una barra de chocolate de 100 gramos consume 1,719 litros; un consomé de pollo de 200 mililitros requiere 1,511 litros y una porción de chilaquiles de 250 gramos implica el uso de 1,222 litros de agua dulce.

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