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Impulsa FEM la transición verde como eje del crecimiento global

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Impulsa FEM la transición verde como eje del crecimiento global
  • El informe advierte que la resiliencia económica de la próxima década depende directamente de la salud de los ecosistemas.
  • Líderes mundiales identifican la descarbonización y la economía circular como estrategias de “no arrepentimiento”.
  • La sostenibilidad deja de ser un costo para convertirse en el motor principal de la competitividad y la creación de valor.

El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) presentó en Ginebra, Suiza, su más reciente reporte titulado Growth in the New Economy: Towards a Blueprint, donde establece que la sostenibilidad ambiental es el pilar inamovible para la prosperidad a largo plazo. 

En un contexto global de crisis climática y agotamiento de recursos, el organismo señala que los modelos económicos que ignoran los límites planetarios han perdido total vigencia. El informe es el resultado de dos años de consultas con 200 expertos y una macroencuesta a 11,000 ejecutivos, quienes coinciden en que la transición hacia una economía verde no es opcional, sino una condición necesaria para la supervivencia financiera.

La sostenibilidad como núcleo de la política económica moderna

El reporte subraya que la integración de criterios ambientales en las políticas fiscales y comerciales es la única vía para garantizar la resiliencia. El WEF destaca que, en la “Nueva Economía”, el éxito de las naciones ya no se mide únicamente por el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), sino por su capacidad para desvincular el desarrollo económico de la degradación ambiental.

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El dilema de los costos y las inversiones verdes

Uno de los puntos críticos que aborda el documento es la gestión de los costos de la transición. Los gobiernos y las empresas se encuentran ante la disyuntiva de adoptar estrategias impulsadas por la inversión masiva en tecnologías limpias o enfoques basados en la mitigación de costos. No obstante, el WEF es enfático: el costo de la inacción climática superará con creces las inversiones necesarias para la descarbonización.

Los tomadores de decisiones deben navegar en un entorno de deuda pública récord, lo que complica el financiamiento de infraestructura sostenible. Sin embargo, el informe propone que la alineación de capitales privados hacia proyectos de energía renovable y gestión de residuos es una de las “estrategias ganadoras” que deben aplicarse sin demora en todos los niveles de ingreso.

Tecnología y capital humano al servicio del planeta

La innovación tecnológica, especialmente la inteligencia artificial, se presenta como una herramienta de doble filo que debe ser orientada hacia la eficiencia de recursos. El WEF argumenta que el fortalecimiento del capital humano es esencial para que la fuerza laboral lidere la transformación hacia industrias de bajas emisiones de carbono.

Innovación para la economía circular

El informe identifica que la productividad en la nueva era dependerá del conocimiento aplicado a la economía circular. Las empresas que logren optimizar el uso de materiales y reducir su huella hídrica y de carbono tendrán una ventaja competitiva decisiva. La tecnología debe servir para transparentar las cadenas de suministro y garantizar que la extracción de materias primas sea legal y sostenible.

Gobernanza y marcos legales para la transición

Para que la sostenibilidad sea efectiva, el Foro Económico Mundial hace un llamado a reforzar las instituciones y la estabilidad macroeconómica. La seguridad jurídica es vital para que las inversiones verdes fluyan de manera constante hacia los países en desarrollo, donde la presión ambiental es más aguda.

Colaboración pública-privada en la agenda verde

Attilio Di Battista, jefe de Crecimiento Económico y Transformación del WEF, señaló que “invertir en productividad y talento bajo un enfoque de sostenibilidad es una apuesta segura”. El directivo advirtió que los líderes actuales enfrentan el reto de gestionar la crisis climática mientras lidian con una competencia geoestratégica creciente. La cooperación internacional se vuelve, por tanto, el pegamento que debe unir las políticas domésticas con los objetivos globales de biodiversidad.

En conclusión, el reporte del WEF sentencia que la nueva hoja de ruta económica mundial debe escribirse con tinta verde. La sostenibilidad ha pasado de ser una sección de “responsabilidad social” a ser el motor que define la solvencia y el crecimiento de las naciones en el siglo XXI.

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