Rechaza Greenpeace borrador de la COP30 por falta de ambición climática

- La organización ambientalista urge a las partes negociadoras a devolver el texto a la Presidencia para su revisión inmediata.
- Advierten la ausencia de una hoja de ruta clara para la eliminación gradual de los combustibles fósiles en el documento.
Rechaza Greenpeace el segundo borrador del texto de la decisión Mutirão presentado en la Conferencia de las Partes (COP30) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, al considerar que el documento carece de los elementos necesarios para elevar el nivel de ambición, proteger los ecosistemas forestales y garantizar el financiamiento climático.
La organización internacional instó este viernes a las delegaciones de los países miembros a descartar la propuesta actual y devolverla a la Presidencia de la cumbre para una revisión exhaustiva, argumentando que el planteamiento vigente resulta insuficiente para frenar la crisis climática global y carece de una ruta definida para el abandono de los combustibles fósiles.
El posicionamiento de la organización no gubernamental surge en vísperas del cierre de la cumbre climática celebrada en la Amazonía brasileña. El texto de la decisión Mutirão, documento que busca aglutinar los acuerdos políticos alcanzados durante las negociaciones, fue calificado por los especialistas en política climática como un instrumento que contribuye mínimamente a cerrar la brecha de emisiones necesaria para limitar el calentamiento global a 1.5 grados Celsius, umbral establecido en el Acuerdo de París.
Tracy Carty, experta en política climática de Greenpeace Internacional, señaló que los objetivos de reducción de emisiones proyectados para el año 2035 se encuentran distantes de las trayectorias requeridas por la ciencia. Según la especialista, el texto presentado no impulsa a las naciones a acelerar sus acciones de mitigación.
Carty enfatizó que, dada la poca contribución del borrador para mantener la temperatura del planeta bajo control, el documento podría considerarse vacío en términos de efectividad real. Por ello, la organización exhorta a los países a no aceptar la redacción actual y exigir un replanteamiento que alinee los compromisos políticos con la urgencia científica.
Uno de los puntos críticos señalados por la organización es la desaparición de las hojas de ruta destinadas a poner fin a la deforestación y al uso de combustibles fósiles. Estas propuestas, presentes en etapas iniciales de la negociación, generaron expectativas sobre un avance sustancial en la gobernanza climática. No obstante, su exclusión del texto final deja a la comunidad internacional sin un mapa claro para alcanzar los objetivos de temperatura, lo que Greenpeace describe como un avance a ciegas en un contexto donde el tiempo para actuar se agota.
La COP30 ha evidenciado un apoyo creciente por parte de diversos bloques negociadores hacia la implementación de un plan para abandonar la dependencia del petróleo, el gas y el carbón. Greenpeace sostiene que el resultado de las negociaciones en Belém debe integrar explícitamente esta hoja de ruta para garantizar el cese de la quema de estos energéticos a la brevedad. La organización subraya que la generación de informes y la prolongación de los diálogos no sustituyen la necesidad de un plan de respuesta global vinculante y operativo.
En materia de biodiversidad y protección de ecosistemas, el borrador también presenta carencias significativas. An Lambrechts, experta en políticas de biodiversidad de Greenpeace Internacional, indicó que, si bien el texto menciona a los bosques y a los pueblos indígenas, carece de medidas concretas y colectivas para detener la deforestación.
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Lambrechts argumentó que no existe una vía viable para limitar el calentamiento a 1.5 °C sin una protección robusta de las masas forestales. La especialista criticó que el documento se limite a reconocer la ubicación geográfica del evento en la Amazonía o a subrayar la importancia de los conocimientos indígenas, sin establecer mecanismos obligatorios que frenen la degradación de la tierra y los océanos con sentido de urgencia.
El aspecto financiero constituye otro de los ejes vulnerados en la propuesta de decisión. Rebecca Newsom, experta en política financiera de la organización, afirmó que las propuestas para triplicar el financiamiento destinado a la adaptación y la creación de programas de trabajo sobre financiamiento climático carecen de solidez.
Esta debilidad estructural obliga a los países vulnerables a enfrentar los impactos intensificados del cambio climático sin el respaldo económico necesario. Newsom destacó la ausencia de planes suficientes para desbloquear financiamiento público, señalando específicamente la falta de mecanismos como la imposición de impuestos a los grandes contaminadores o la eliminación de subsidios a los combustibles fósiles.
A pesar del rechazo general al texto, la organización reconoció un avance puntual: el compromiso con un Mecanismo de Transición Justa. Este instrumento se considera necesario para coordinar y ampliar los esfuerzos que aseguren que el cambio hacia una economía descarbonizada no deje atrás a las comunidades dependientes de las industrias actuales. Sin embargo, este elemento aislado no compensa las deficiencias estructurales del resto del documento.
Viridiana Lázaro, campañista de Greenpeace México, complementó la postura de la organización con un llamado a elevar la ambición. Lázaro calificó el texto como “peligrosamente débil” y advirtió que aceptarlo implicaría alejarse de la acción urgente y efectiva que la crisis planetaria demanda.
La activista reiteró que los países deben exigir acciones climáticas reales que estén a la altura del desafío actual, rechazando documentos que no garanticen la seguridad climática a largo plazo.
La decisión final de la COP30, que debería marcar el rumbo de la política climática internacional para la segunda mitad de la década, permanece en disputa. La insistencia de la sociedad civil y de los bloques progresistas por integrar compromisos tangibles sobre la eliminación de fósiles y la protección forestal choca con la redacción actual propuesta por la Presidencia, lo que anticipa horas complejas de negociación antes de la clausura oficial del evento.

