NotasBiodiversidad

Se recupera población de murciélago orejón en Puebla

  • Población incrementa de 50 a más de 500 individuos tras nueve años de labores de restauración.
  • Identifican a la Cueva del Cerrito como refugio clave para la reproducción de la especie Macrotus waterhousii.
  • Registran 49 especies de quirópteros en el área protegida, consolidándola como sitio de importancia internacional.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) confirmó la recuperación de la colonia del murciélago orejón mexicano (Macrotus waterhousii) en la comunidad de San Sebastián Zinacatepec, Puebla, tras nueve años de monitoreo y restauración del hábitat en la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán (RBTC). 

El equipo técnico de la Dirección de la Reserva, en colaboración con la Brigada de Vigilancia y Monitoreo Biológico Comunitario, fundamentó este hallazgo mediante la identificación de hembras gestantes y crías en la Cueva del Cerrito. El proceso de recuperación responde a la necesidad de preservar el equilibrio ecológico en una zona declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad, donde estos mamíferos actúan como controladores naturales de plagas.

El monitoreo biológico permitió documentar un crecimiento exponencial en la población del refugio conocido localmente como el “Cerro de los murciélagos”. Mientras que en el año 2017 se contabilizaron apenas 50 ejemplares de la especie, las inspecciones recientes arrojaron una cifra superior a los 500 individuos. Este aumento poblacional es el resultado directo de acciones de saneamiento y rescate del sitio, el cual enfrentaba amenazas críticas hace casi una década debido a la acumulación de escombros y desechos sólidos.

Las autoridades de la RBTC, encabezadas por Alberto Rojas Martínez, han trabajado de forma coordinada con las autoridades municipales y agrarias de Zinacatepec. Esta suma de esfuerzos permitió que la comunidad se involucrara activamente en la protección del espacio. El involucramiento ciudadano ha sido un factor determinante para la permanencia de las especies, transformando un sitio degradado en un refugio permanente para la fauna silvestre.

En términos de biodiversidad regional, el Valle de Tehuacán-Cuicatlán se consolida como un referente para el subcontinente norteamericano. Desde 2014, el área cuenta con la distinción de Áreas y Sitios de Importancia para la Conservación de Murciélagos (AICOM-SICOMS). El número de especies registradas en el territorio ha mostrado una tendencia al alza gracias a las tareas de investigación; en 2012 se tenía conocimiento de 37 especies, cifra que se ha incrementado a 49 en la actualidad.

La diversidad funcional de estos mamíferos en la reserva es amplia. De las especies registradas, 30 son insectívoras, 10 frugívoras, ocho nectarívoras y una hematófaga. Asimismo, se ha identificado que seis especies poseen hábitos migratorios y cuatro son endémicas de la región. El reporte técnico destaca que tres de estas especies se encuentran bajo categorías de riesgo, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, lo que eleva la prioridad de las acciones de conservación en los 76 refugios contabilizados hasta la fecha.

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La Cueva del Cerrito no solo funciona como hogar permanente para el murciélago orejón y la especie Balantiopteryx plicata, sino que también sirve de refugio temporal nocturno para especies polinizadoras. Los murciélagos Choeronycteris mexicana y Leptonycteris yerbabuenae son fundamentales para la persistencia de las cactáceas columnares, vegetación emblemática del valle. Por su parte, la presencia de la especie frugívora Artibeus jamaicencis garantiza la dispersión de semillas, facilitando la regeneración natural del ecosistema costero y terrestre.

El sustento económico para estas actividades ha provenido de mecanismos financieros administrados por la Conanp. Programas como el de Conservación para el Desarrollo (PROCODES) y el Programa para la Protección y Restauración de Ecosistemas y Especies Prioritarias (PROREST) han financiado el registro de nuevos refugios y la generación de materiales educativos. Estas herramientas permiten que la población local comprenda que conservar a los murciélagos es una estrategia para proteger sus propios medios de vida.

Desde el punto de vista agrícola, el murciélago orejón mexicano desempeña un papel vital. Su dieta, basada en el consumo de polillas, escarabajos y ortópteros, regula las poblaciones de insectos que suelen convertirse en plagas para los cultivos locales. Al reducir la necesidad de pesticidas químicos, la presencia de la colonia en Zinacatepec beneficia directamente la salud de los suelos y la economía de los productores de la región.

La recuperación de este refugio representa un hito en la gestión de Áreas Naturales Protegidas en México. La restauración del hábitat en la Cueva del Cerrito demuestra que la intervención técnica, respaldada por la vigilancia comunitaria y el financiamiento público, puede revertir procesos de degradación ambiental. La persistencia de estas colonias garantiza la continuidad de servicios ecosistémicos esenciales en un ecosistema que es pilar de la biodiversidad mexicana.

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