Cumbre mundial sobre ballenas aborda la caza y las amenazas marinas

- Las tres naciones que continúan con la caza comercial de ballenas han terminado con la vida de unos 45 mil ejemplares desde 1986.
- El gobierno de Islandia evaluará una legislación clave que podría prohibir la pesca de estos cetáceos en sus aguas territoriales.
- La reducción del 10% en la velocidad de los barcos comerciales disminuye colisiones, contaminación acústica y emisiones contaminantes.
El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) y representantes de diversos gobiernos del mundo asisten a la Septuagésima Reunión de la Comisión Ballenera Internacional (IWC70) en Hobart, Australia, del 27 de septiembre al 2 de octubre, para defender la moratoria comercial e implementar medidas de protección frente a los riesgos marinos actuales.
Las delegaciones internacionales revisan la efectividad del veto global a la caza comercial, dictado hace 40 años. Pese a esta prohibición, países como Noruega, Islandia y Japón mantienen la captura de cetáceos. En conjunto, estas tres naciones han quitado la vida a cerca de 45 mil ballenas desde 1986. En el transcurso del presente año, Japón autorizó la caza de más de 400 ejemplares, cifra similar a la cuota ejecutada por Noruega.
La cumbre aborda como punto prioritario el marco legal de Islandia. El parlamento islandés prevé analizar una iniciativa de ley para prohibir definitivamente la caza en sus costas. Representantes del IFAW señalaron que la captura de la ballena de aleta resulta insostenible en términos económicos y ecológicos para la Isla, además de oponerse a la opinión pública internacional. La posible aprobación de esta ley sentaría un precedente directo para el resto de los países cazadores.
La agenda de la IWC70 contempla asimismo los peligros derivados de las actividades humanas en el océano. A diferencia de las amenazas registradas hace cuatro décadas, las poblaciones actuales sufren pérdidas por colisiones con buques, enmallamientos en redes de pesca, captura incidental y contaminación acústica marina. Estos factores dificultan la recuperación demográfica de las especies.
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Las colisiones con embarcaciones figuran entre las causas principales de mortalidad de cetáceos. Frente a este problema, el IFAW promueve la iniciativa Blue Speeds, la cual propone reducir un 10% la velocidad de la flota mercantil global. Esta medida busca disminuir los impactos directos, atenuar el ruido bajo el agua y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los gobiernos participantes discuten una resolución para reubicar las rutas de navegación fuera de los hábitats críticos de alimentación y reproducción. La propuesta incluye fijar zonas de velocidad reducida en áreas de alto riesgo, operadas mediante acuerdos directos con la industria naviera y las autoridades marítimas de cada región.
El plenaria examina las acciones ante el varamiento de mamíferos marinos en los litorales del planeta. Asimismo, los delegados evalúan el impacto del comercio internacional de buches de pescado. Este mercado incrementa la captura incidental y provoca la muerte de decenas de miles de pequeñas ballenas y delfines anualmente, por lo que se impulsa un proyecto de acuerdo para frenar dicho comercio.
La creación del Santuario de Ballenas del Atlántico Sur vuelve al debate de la comisión. La propuesta de esta zona protegida ha sido bloqueada en reuniones anteriores por los países defensores de la caza. La aprobación del santuario otorgaría protección permanente a las poblaciones que transitan por el hemisferio sur.
Organizaciones ecologistas entregan durante la cumbre una petición internacional respaldada por la ciudadanía global. El documento exige la abolición definitiva y completa de la caza comercial en todo el planeta, al cumplirse cuatro décadas de la firma de la moratoria original.

