Asegura Profepa 33 ejemplares de biznaga burra en Hidalgo

- Los ejemplares recuperados tienen una edad estimada de entre 60 y 70 años.
- La especie Echinocactus platyacanthus se encuentra protegida por la NOM-059-SEMARNAT-2010.
- El peso total del cargamento ilegal alcanzó los 2,224 kilogramos.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aseguró precautoriamente 33 ejemplares de biznaga burra (Echinocactus platyacanthus) en el municipio de San Salvador, Hidalgo, luego de que personal de Seguridad Pública Municipal localizara las cactáceas en un predio de la comunidad de Lagunilla.
La intervención se realizó debido a que los ejemplares fueron extraídos de su hábitat natural de forma ilegal, sin contar con la documentación que acreditara su legal procedencia, violando así la Ley General de Vida Silvestre y poniendo en riesgo una especie catalogada en peligro de extinción por su lento crecimiento y la presión de la extracción clandestina.
El operativo comenzó tras el reporte de las autoridades municipales sobre el hallazgo de las plantas en un domicilio particular. Inspectores federales de la Profepa se trasladaron al sitio para iniciar las investigaciones correspondientes. En el lugar, los especialistas confirmaron que las biznagas presentaban indicios claros de haber sido arrancadas de raíz recientemente.
Durante la inspección técnica, se observó que los presuntos responsables eliminaron parte de las costillas y espinas de las plantas. Los peritos ambientales determinaron que esta mutilación se realizó, probablemente, para facilitar la manipulación, el manejo y el transporte de los ejemplares, dado su considerable volumen y peso.
La magnitud del daño al ecosistema es significativa debido a la longevidad de los ejemplares. Algunos de ellos alcanzaban los 70 centímetros de altura y 80 centímetros de diámetro, con un peso individual de hasta 100 kilogramos. Estas dimensiones permiten estimar que las plantas tienen una edad de entre 60 y 70 años, lo que representa décadas de servicios ambientales perdidos en un solo acto de extracción.
La suma total del peso de los 33 ejemplares asegurados ascendió a 2,224 kilogramos. Debido a la falta de documentos que avalaran la legalidad de su posesión y origen, la autoridad federal procedió al aseguramiento precautorio inmediato de todo el cargamento, conforme a los protocolos establecidos en la legislación ambiental mexicana vigente.
Tras el aseguramiento, las biznagas fueron trasladadas a un Parque Ecológico dentro del estado de Hidalgo. En este recinto, los especialistas realizaron la reubicación de las cactáceas para proporcionarles los cuidados necesarios. El reporte técnico inicial indicó que las plantas mostraban signos severos de deshidratación derivados del tiempo que permanecieron fuera del suelo y expuestas a condiciones inadecuadas.
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La biznaga burra es una especie endémica de México, lo que significa que su distribución natural se limita exclusivamente a ciertas regiones del país. Su inclusión en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 bajo la categoría de “Peligro de extinción” (P) responde a que sus poblaciones han disminuido drásticamente.
El tráfico ilegal de flora silvestre es una de las principales amenazas para la biodiversidad en el estado de Hidalgo. En el caso de la biznaga burra, su lento metabolismo y dificultades de reproducción natural hacen que la recuperación de las poblaciones sea un proceso que toma muchas décadas, por lo que la pérdida de ejemplares maduros es un golpe crítico para la estabilidad del ecosistema local.
La Profepa informó que las investigaciones continuarán en coordinación con otras instancias de seguridad para identificar a los responsables de la extracción. La Ley Federal de Responsabilidad Ambiental y el Código Penal Federal sancionan severamente estas conductas, ya que el comercio ilegal de especies protegidas constituye un delito ambiental grave.
Las autoridades ambientales hacen un llamado a la ciudadanía para evitar la compra de flora silvestre en mercados irregulares. La demanda de estas plantas, muchas veces utilizadas con fines ornamentales o para la producción de dulces tradicionales como el acitrón, es el motor que impulsa el saqueo de las zonas áridas y semiáridas de México.

