Industria textil sustentable en Tlaxcala: El rescate de la economía local frente a la moda rápida

En la edición anterior, Impulsa Novabori la transición hacia el ecodiseño textil en Tlaxcala, conocimos la historia de Eleazar y Mónica, quienes buscan impulsar la industria textil sustentable en Tlaxcala. Sin embargo, este paso no se puede dar de manera contundente si no se incluye a la comunidad.
El esquema logístico y operativo diseñado que tienen en Novabori rompe con las estructuras de las grandes empresas verticales al integrar de manera directa a los pequeños talleres familiares del estado de Tlaxcala dentro de la cadena de suministro global.
Las estadísticas operativas de la firma indican que el 73% de sus procesos de hilado, tejido y confección se ejecuta a través de unidades microempresariales que disponen de uno o dos telares tradicionales, lo que genera canales de distribución económica directa en las localidades rurales de la entidad.
“En Tlaxcala la mayoría son pequeños talleres. Del 73% al 75% se va a pequeños tallercitos, alguien que tiene uno o dos telares. Son pequeños talleres que con los que nos vamos apoyando y con los que trabajamos. Habrá algunas más grandes, que representan el 27% de nuestro trabajo. Fábricas que son pequeñas a medianas y que tienen algunos procesos importantes para nosotros. Pero lo que queremos es impulsar la la economía local y ese es uno de nuestros objetivos. Crear una prosperidad en nuestra comunidad” señala Eleazar.
Esta sinergia técnica permite que los artesanos tradicionales actualicen sus metodologías operativas mediante la incorporación de estándares de investigación y desarrollo compartidos por la marca.
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Ecodiseño y análisis de ciclo de vida: La medición científica del impacto ambiental en México
Para sustentar a la marca, Navobori se acercó a la Materioteca del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), para que desarrollara un estudio que diera certeza de la calidad de sus productos.
Este diagnóstico evaluó un total de 11 indicadores de sustentabilidad ambiental, convirtiendo a este desarrollo en el único proyecto textil en territorio nacional que cuenta con un aval científico de esta naturaleza.
Las mediciones recopiladas permitieron establecer comparaciones directas entre los impactos de la materia prima reciclada y los insumos de carácter virgen, aportando métricas objetivas sobre los consumos energéticos, la demanda química de oxígeno y los volúmenes de fluidos empleados en las distintas etapas de manufactura.
Las investigaciones agrícolas demuestran que la producción de un solo kilogramo de algodón virgen bajo los métodos de cultivo convencionales en México requiere la captación de 1,900 litros de agua limpia, un recurso que deja de extraerse de los mantos acuíferos al emplear fibras recuperadas.
De igual manera, los procesos tradicionales de teñido textil consumen un promedio estimado de entre 28 y 47 litros de agua por cada unidad de peso procesada, dependiendo del espectro cromático requerido. Al omitir las fases de coloración química artificial y aprovechar las tonalidades inherentes de los retazos preconsumo, la firma elimina por completo la descarga de efluentes contaminados con metales pesados y fijadores sintéticos hacia los cuerpos hídricos superficiales del país.
Consumo responsable: Innovación funcional en bienes de uso cotidiano
La estrategia de introducción al mercado implementada por los directores de la marca se concentró en desmitificar la percepción del residuo textil, transitando desde una etapa inicial en la que existía reticencia a declarar el origen reciclado de las telas hacia un modelo comercial basado en el valor histórico y ecológico del bien.
Uno de los productos centrales de este catálogo corresponde a la “Nupesch”, un artículo textil concebido inicialmente como toalla que, gracias a las características de su ligereza y resistencia estructural, desempeña funciones multifuncionales como frazada, pareo o pashmina. La optimización del diseño permitió reducir el peso de este artículo a un rango de entre 340 y 380 gramos, en contraste con el kilogramo de masa promedio que registra una toalla de baño convencional de algodón virgen.
Esta reducción sustancial del peso del producto genera un impacto ecológico directo durante la fase de uso por parte del consumidor final, un aspecto frecuentemente ignorado en los análisis ambientales convencionales.
El lavado de prendas en equipos domésticos consume entre 6 y 8 litros de agua por cada kilogramo de ropa introducido; al disminuir el peso del artículo a una tercera parte de lo habitual, se reduce proporcionalmente el consumo de recursos hídricos, energía eléctrica y detergentes químicos en cada ciclo de mantenimiento.
A lo largo de una vida útil estimada en 200 lavadas, el empleo de textiles de baja densidad energética representa un ahorro neto que oscila entre los 800 y los 1,600 litros de agua por pieza, mitigando la generación de aguas residuales domésticas con altas concentraciones de fosfatos.
Alianzas por la conservación: El rol del juguete educativo en la concienciación ecológica
La versatilidad de los tejidos desarrollados en los telares de Tlaxcala permitió la diversificación del catálogo hacia renglones de confección complejos, tales como la manufactura de juguetes y elementos lúdicos orientados a la educación ambiental.
La organización internacional Greenpeace solicitó a la empresa el co-diseño de piezas representativas de la fauna silvestre mexicana para respaldar sus campañas de protección de especies en riesgo en el sureste y en las regiones marinas del país.
El crecimiento de Novabori se basa en el talento de los hermanos Guevara, la propia experiencia de Eleazar, su herencia familiar, los vínculos profesionales, sociales y el apoyo de empresas como New Ventures.
Una empresa que impulsa emprendimientos innovadores que enfrentan los desafíos sociales y ambientales más apremiantes y que ya ha ayudado a más de 2,000 startups con operaciones en 15 países en latinoamérica.
Eleazar comenta que el vínculo se remonta a 2016, sin embargo, recientemente estuvieron en otros programas como Emprende en Tik Tok donde resultaron ganadores.
Cabe señalar que la industria textil es responsable de hasta el 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, de acuerdo con la ONU. Además consume enormes cantidades de agua, 215 billones de litros anuales, equivalentes a 86 millones de piscinas olímpicas, y utiliza miles de productos químicos, muchos de ellos nocivos para la salud humana y los ecosistemas.
Navabori entendió el mensaje desde hace más de diez años, cuidar tanto del medio ambiente como el legado de una comunidad con vocación histórica en la industria textil y mantener el patrimonio y herencia de la familia Guevara.

