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Prevé Conagua variaciones climáticas por fenómeno de El Niño

Prevé Gobierno de México variaciones climáticas por fenómeno El Niño
Prevé Conagua variaciones climáticas por fenómeno de El Niño
  • Impacto cíclico: Se pronostican entre 18 y 21 ciclones en el Pacífico y hasta 15 en el Atlántico para la temporada 2026.
  • Monzón Mexicano: Junio presentará una señal húmeda importante en el noroeste del país, seguida de una disminución en julio.
  • Riesgo Térmico: El establecimiento de El Niño aumentará el potencial de ondas de calor en el noreste de México durante julio y agosto.

El Gobierno de México, a través del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), proyecta un inicio favorable de la temporada de lluvias en mayo de 2026 debido a la influencia del monzón mexicano, aunque el establecimiento del fenómeno de El Niño generará variaciones significativas y temperaturas superiores al promedio histórico en diversas regiones del territorio nacional. Fabián Vázquez Romaña, coordinador general del SMN, detalló que si bien las precipitaciones se generalizarán en junio, a partir de julio se espera un déficit de lluvias en el noreste, centro, oriente y sureste del país, condiciones típicas de la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

Dinámica de precipitaciones y el efecto del monzón

El monzón mexicano desempeñará un papel fundamental en la configuración del régimen hídrico durante el primer semestre del año. Según el reporte oficial, junio se perfila como un mes con una señal húmeda relevante para el noroeste de México. No obstante, esta tendencia sufrirá una interrupción en julio, mes en el que se prevé una disminución en la captación de agua.

El ciclo de lluvias mostrará un nuevo repunte hacia el cierre del tercer trimestre. Entre septiembre y octubre, los modelos meteorológicos indican un incremento en las precipitaciones, situándolas por arriba del promedio histórico. Esta fluctuación es consecuencia directa de la interacción entre los sistemas locales y los patrones climáticos de gran escala.

Para las regiones del centro y sur de México, el panorama se mantiene bajo vigilancia. La transición hacia el fenómeno de El Niño, que cuenta con una probabilidad de ocurrencia del 61% para el trimestre mayo-julio, sugiere que las lluvias podrían mantenerse cerca o por debajo de la climatología habitual, lo que demanda una gestión eficiente de los recursos hídricos.

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Intensidad térmica y desarrollo de ondas de calor

Las condiciones térmicas para el verano de 2026 presentan un desafío adicional para la salud pública y los ecosistemas. El SMN destaca que las temperaturas se mantendrán por encima de la media histórica durante la mayor parte de la estación. Este incremento térmico está vinculado directamente a la fase cálida del ENOS.

Específicamente, los meses de julio y agosto se identifican como periodos críticos con un alto potencial para el desarrollo de ondas de calor. El noreste de México es la región con mayor vulnerabilidad ante estos eventos extremos, los cuales pueden exacerbar la evaporación de cuerpos de agua y aumentar la demanda energética.

Pronóstico de ciclones tropicales para la temporada 2026

La actividad ciclónica presentará un comportamiento asimétrico entre las cuencas oceánicas. En el Océano Pacífico, se estima una temporada por arriba del promedio, con la formación de entre 18 y 21 sistemas con nombre. De este total, se desglosa la posible ocurrencia de 9 a 10 tormentas tropicales, de 5 a 6 huracanes categorías 1 o 2, y entre 4 y 5 huracanes mayores de categorías 3, 4 o 5.

Por el contrario, el Océano Atlántico mostrará una actividad cercana o inferior a lo normal, con un pronóstico de 11 a 15 sistemas. De estos, se prevén de 7 a 8 tormentas tropicales, entre 3 y 5 huracanes moderados y de 1 a 2 huracanes de gran intensidad. Las autoridades advierten que un menor número de sistemas en el Atlántico no reduce el riesgo, pues el impacto de un solo ciclón es suficiente para causar afectaciones severas en infraestructura y poblaciones costeras.

Históricamente, las entidades con mayor frecuencia de impactos por estos fenómenos son Baja California Sur, Quintana Roo, Sinaloa, Veracruz y Tamaulipas. La probabilidad de que El Niño evolucione a un evento “muy fuerte” hacia el invierno de 2026 se sitúa actualmente en un 25%, lo que podría alterar los patrones climáticos a finales de año.

Medidas de prevención y vigilancia institucional

Ante este escenario, la Conagua y el SMN mantienen un monitoreo constante de los modelos de predicción numérica. La transición hacia El Niño fortalecerá su influencia durante el pico de la temporada de ciclones, que ocurre entre agosto y octubre. Este fenómeno no solo afecta la cantidad de lluvia, sino que modifica la trayectoria y fuerza de los vientos en niveles altos de la atmósfera.

Se exhorta a los sectores productivos, particularmente al agropecuario y al de gestión de agua, a considerar estas variaciones en sus planeaciones estacionales. La población general debe atender exclusivamente los canales oficiales de información para evitar la difusión de datos imprecisos que puedan generar alarmas innecesarias.

La infraestructura hidráulica nacional se encuentra bajo supervisión para mitigar los efectos de posibles inundaciones en las zonas de mayor precipitación, así como para administrar las reservas en aquellas áreas donde el fenómeno de El Niño provoque periodos de estiaje prolongados.

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