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En 2030 habrá mapa del 80% del fondo marino

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NOAA| En 2030 habrá mapa del 80% del fondo marino

FUENTE: ONU

Al menos el 80% de los fondos marinos estará cartografiado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura con ayuda de sus Estados Miembros y del sector privado de aquí a 2030 (frente al 20% actual), según se anunció en la cumbre Un Océano, que se celebra hasta el 11 de febrero en la ciudad francesa de Brest.

“¿Cómo podemos conseguir proteger el océano cuando sabemos tan poco de él? Sólo el 20% del fondo marino está cartografiado. Tenemos que ir más allá y movilizar a la comunidad internacional, dijo su directora, Audrey Azoulay, en la cumbre “Un Océano”, que se celebra hasta el 11 de febrero en la ciudad francesa de Brest.

Conocer la profundidad y el relieve del fondo marino es esencial para comprender la ubicación de las fallas oceánicas, el funcionamiento de las corrientes oceánicas, las mareas y el transporte de sedimentos. Estos datos ayudan a proteger a las poblaciones anticipando los riesgos sísmicos y de maremotos.

También ayudarán a identificar los lugares naturales que hay que salvaguardar, a identificar los recursos pesqueros para una explotación sostenible, a planificar la construcción de infraestructuras en alta mar o a responder eficazmente a catástrofes como vertidos de petróleo, accidentes aéreos o naufragios.

Además, la cartografía de los océanos tiene un papel importante en la evaluación de los efectos futuros del cambio climático, ya sea el aumento de la temperatura o la subida del nivel del mar.

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Avances considerables desde 2017 para mapa de fondo marino

En 2017, la UNESCO y la Nippon Foundation, la mayor fundación privada del Japón, unieron fuerzas para lanzar el programa Seabed 2030 (Fondo marino 2030). Desde entonces, coordina el despliegue de sonares y recopila todos los datos recogidos.

Este programa ha permitido convencer a muchos Estados de que compartan los datos que poseen sobre los fondos marinos cercanos a sus costas. Los primeros resultados de este programa son tangibles: hace cinco años, cuando se puso en marcha Seabed 2030, sólo el 6% de los fondos marinos estaba cartografiado según las normas modernas, hoy estamos en el 20%.

El potencial para acelerar la cartografía de los fondos marinos se ve reforzado por recientes innovaciones, que han mejorado la eficacia de las herramientas tecnológicas.

Aunque el sonar se utiliza desde los años 1960 para escanear el fondo marino, ahora es multi haz, lo que significa que puede medir la altura del agua en varios puntos y en varias direcciones a la vez, con un considerable ahorro de tiempo. 

Sobre todo, mientras que antes estaban fijados a bordo de buques tripulados, ahora los científicos pueden pilotarlos a distancia en buques autónomos, según el mismo principio que los drones aéreos.

Esta solución abre la posibilidad de cartografiar el fondo marino mucho más allá de las rutas de navegación habituales. También tiene la ventaja de ser más asequible.

Un objetivo con un plan de acción

Con motivo de la Cumbre “Un Océano”, Audrey Azoulay pidió que se amplíe el impulso movilizando a los 150 Estados Miembros de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la UNESCO y al sector privado.

Los expertos ya han evaluado los recursos necesarios para alcanzar este objetivo del 80% en 2030. Se basan en tres ejes:

  • la movilización de una flota de 50 buques especialmente dedicados a la cartografía de los fondos marinos
  • la intensificación del uso del sonar en los buques autónomos
  • la transmisión por parte de gobiernos y empresas de datos cartográficos que ya tienen en su poder pero que mantienen archivados

La necesidad total de financiación para este proyecto es de 5000 millones de dólares, es decir, una media de 625 millones al año hasta 2030.

“Para 2023, pondremos en marcha una herramienta de seguimiento global, que informará anualmente sobre el progreso de la cartografía e identificará dónde están las lagunas restantes. Este mapa mundial de los fondos marinos será uno de los legados del Decenio de los Océanos de las Naciones Unidas”, explicó Vladimir Ryabinin, subdirector general de la UNESCO a cargo de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental.

Incluir el estudio de los océanos en los planes de estudio

La UNESCO además ha pedido a los 193 Estados miembros que, antes de 2025, incluyan en los planes académicos la educación sobre los océanos.

Para lograr este objetivo, la agencia de las Naciones Unidas pone a disposición de los responsables públicos un conjunto de herramientas con un marco de referencia compartido de contenidos educativos sobre el océano.

“La comunidad internacional debe hacer de la educación uno de los pilares de su acción en favor del océano. Porque si queremos protegerlo mejor, debemos enseñarlo mejor”, dijo Azoulay.

Del ámbito nacional al aula

Para alcanzar este ambicioso objetivo, la UNESCO presentó el jueves un repositorio común de contenidos educativos para los responsables políticos y los encargados de elaborar los planes de estudio.

Este repositorio ofrece todas las claves necesarias para integrar la educación oceánica en todos los niveles de la cadena educativa: desde la elaboración de los planes de estudio nacionales hasta la preparación de las clases por parte de los profesores.

 “Gracias a esta caja de herramientas, todos los Estados están en igualdad de condiciones, pudiendo situar rápidamente el océano en el centro de la educación y aumentar los conocimientos de los alumnos en este ámbito para que se conviertan en ciudadanos responsables y comprometidos”, explicó Stefania Giannini, subdirectora general de la UNESCO encargada de la educación.

Valorar las buenas prácticas

Las nuevas herramientas educativas proporcionadas por la UNESCO, reflejan la convicción de que es necesario cambiar la forma en que la sociedad interactúa con el océano para lograr un modelo más sostenible.

En su herramienta de referencia, la UNESCO destaca las buenas prácticas de los Estados miembros que ya trabajan en la educación oceánica, como Brasil, Canadá, Costa Rica, Kenia, Portugal y Suecia.

En forma de estudios de casos, la Organización presenta los principales resultados alcanzados por estos países, así como las oportunidades y los desafíos encontrados cuando se trata de incluir el conocimiento del océano de manera estructurada en el plan de estudios.

Incluir los conocimientos tradicionales

Para la UNESCO, la educación sobre los océanos no debe limitarse a la transmisión de conocimientos científicos y a la sensibilización a los problemas contemporáneos, sino que también debe promover las técnicas y los conocimientos tradicionales, como los protegidos por la Convención sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial de 2001, que promueve, por ejemplo, las técnicas de pesca ancestrales.

El nuevo conjunto de herramientas de la UNESCO deja en manos de los Estados miembros y las regiones la adaptación de la “teoría del cambio” a sus prácticas, situaciones y necesidades específicas.

La UNESCO supervisará la aplicación de este objetivo por parte de sus 193 Estados miembros. Está previsto presentar un primer informe de situación en la COP27, que se celebrará en noviembre de 2022 en Egipto.

La UNESCO y el océano

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura es el organismo de la ONU encargado del océano. La Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la UNESCO, fundada en 1960 y a la que se han adherido 150 países, coordina programas mundiales como la cartografía oceánica, la vigilancia de la salud de los océanos y la prevención del riesgo de tsunamis, así como numerosos proyectos de investigación científica.

La agencia es también la guardiana de lugares oceánicos únicos, a través de 232 reservas de la biosfera marina y 50 sitios marinos del Patrimonio Mundial de valor universal excepcional. La UNESCO dirige el Decenio de las Naciones Unidas para las Ciencias Oceánicas al servicio del desarrollo sostenible (2021-2030), que este año se traduce en la organización de varias cumbres internacionales que contribuyen a amplificar la movilización colectiva.

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